viernes, 31 de agosto de 2007

Cadáver Exquisito (o un juego fallido que iba rebien)


Muchach@s y colaborador@s de El descanso en la escalera:
Comparto con uds, lectores (se incluye a los visitantes), el resultado de un experimento fallido de nuestra minicomunidad: un cadáver exquisito vía email. Considero que funcionó a medias, pues los usuarios se tardaban mucho en responder y no siempre lo hacían de manera automática, como era la idea, pero de todas maneras salió algo rechoro. Tenemos ciertas visiones e imaginarios comunes, lo que justifica plenamente el que sigamos aquí poniendo nuestros textos. Ojalá sí discutiéramos o aportáramos en los comentarios, para que no sea una botella al mar más en esta red Abrazos a todos y los dejo con el resultado:

El caminante hostigador
sucio y sutil a la vez
quien iba campante por la vida
candonguea
y levemente zigzaguea por el valle
ayer admirablemente mucho

para estos ojos que estaban secos
agujeros donde el ruido descansa sobre la luna
despierta
a pesar de que el despertador no sonó
y sin embargo despertó con grandes ansias

miércoles, 29 de agosto de 2007

descanso?


Agradecido por la invitación, mis saludos van para quienes participan en este blog, que me imagino, desde la perspectiva del tiempo, lucirá como algo parecido a una bitácora.

Creo también que esto es parte de las iniciativas que nacen justamente en el "descanso de la escalera", donde retomamos el aliento y con el sudor salado en la mirada, alzamos la vista hacia el lejano tragaluz mientras nos balanceamos, desorientados, a un metro del vacío.

Es tiempo del disloque, y a partir de esto, de unirnos para armar una escalera que nos guste.

Redescubriendo desde la destrucción,
Julioma.-

martes, 28 de agosto de 2007

La celda de ideas


Aunque no entiendo todavía para qué un blog, el sentido de hacer eso, me dejo llevar por el impulso de compartir con mis amigos las cosas en las que estoy circulando últimamente. Lo más relevante para mi (si es que les interesa saber) es la práctica de meditación zen, kung fu, tai chi y chi kung. Varias cosas, cierto, pero apuntan a lo mismo: el intento de auto conocerme fundamentado en la ideología (si cabe decirse así) de estas escuelas. Cito de un libro que estudio actualmente: " El zen no niega que las ideas y raciocinios sean útiles y excelentes para otros fines, pero afirma que nunca nos pueden conducir a la realidad. La mejor de las ideas, dicen los maestros, es como un dedo que está señalando a la luna: por mucho que miremos el dedo, nunca descubriremos la luna. Hemos de dejar de mirar el dedo y dar un salto en el vacío para poder descubrir qué hay más allá del dedo. Las ideas son símbolos, dedos que señalan, indicadores, pero nunca son la realidad. Esa realidad es la naturaleza de Buda: nuestro propio ser. Las ideas pueden señalar, apuntar hacia ella, pero si no salimos de las ideas, nunca llegaremos a la realidad."

Podría decir varias cosas acerca de lo que he puesto. Pero sólo me interesa decir lo siguiente: no hay cosa más difícil para mi que aquietar las ideas, serenar la mente. Cuando he creído lograrlo sólo ha sido por milésimas de segundos. Pronto vuelven las imágenes, las asociaciones libres que encarcelan mi experiencia.

La razón de practicar tantas cosas? ahora puedo entenderla mejor, al menos por hoy: Trato de salirme del automatismo síquico y todos los automatismos derivados de ello.

La cárcel hecha de ideas

viernes, 24 de agosto de 2007

El arquetipo de la cosa


En esa sociedad al llegar a la mayoría de edad todo joven debía cumplir con un rito sagrado: elegir su nombre y determinar cuál apellido habría de llevar, pues es un derecho llamarse por lo que es y no por el deseo. Entonces amaban la libertad y los símbolos.

Había quienes pensaban en sus recuerdos, en sus huellas, en su amor. Otros, como Juan, en quien pegaba más fuerte, o quién lloraría menos.

domingo, 19 de agosto de 2007

Anamnesis


Permiso...Muchas gracias. Bien, doctor, gracias ¿y usted qué tal? Sí, estoy tomando las pastillas, la de las 8, la de las 2 también, no me duermo hasta no haber tomado la de las 12. ¿La presión? Bien doctor, por eso no se inquiete, los latidos normales, el corazón ya no se me acelera, la sangre se quedó con el pulso. Sí, estoy comiendo sano.

No, no me duelen ahora. Pero quería conversarle sobre la posibilidad de extirparlas. ¿Que no sería conveniente? Es que sí, me duelen por las noches, cada vez con menos frecuencia eso sí, me duelen cuando vuelvo a casa y hace frío, me duelen cuando cocino sólo para mí, me duelen cuando me peino para nadie, me duelen cuando veo a las parejas tomadas de las manos en el parque.

Eso no, todavía no. Me ha costado dejarlo. Si bien ya no despierto deseando no haber despertado, las cartas no puedo dejarlas. Hice como me dijo, una cajita bien sellada y al armario. Pero no, ahí estoy todas las noches mirando la caja, luego el teléfono, recuerdo el número...pero no se inquiete, no llega nunca más allá, y a mí me parece que ya se me pasará un día de estos.

Pero en todo lo demás mejor, mejor...sonrío a las personas en el trabajo, me muevo diligentemente y cumplo los horarios. Si supiera que hace unos días hasta le coqueteé a mi jefe. Le cedo el asiento en el metro a las señoras mayores, cuento tranquila las estaciones hasta la casa., no alargo las cuadras hasta la casa, si hay luna llena ya no me molesta.

Como le dije, bastante bien. Ya no escucho los cds que me regaló, ya no canto nuestras canciones en voz alta. Tampoco me detengo en las florerías a mirar las flores que no me regaló, ni en las chocolaterías a mirar los bombones que hubiese querido saborear.

Lo demás, todo muy bien. Hasta duermo las ocho horas que me dijo. Después de haberle dado la comida al gato y de tomarme la pastilla de las 12, me meto a la cama hasta el día siguiente. Me levanto tranquila, sin apuro, me pongo una falda larga, la chaqueta, me peino un poco y al trabajo. ¿Al desayuno? Una taza de café, mirar la cafetera, otra taza de café, el crucigrama del diario. Ya ve, todo en orden.

Sí, sí, muy bien. Como cualquier persona normal diría yo. Cuando no hay qué hacer salgo a pasear por los parques, si encuentro un banco me siento, miro las palomas, cuento las hojas secas, como cualquier persona. Como cualquiera, lloro un poquito con algún poema. Los olores me traen recuerdos, como a todos, ¿no doctor?. A veces persigo a alguien con su mismo perfume por algunas cuadras, pero nada raro. ¿Si algo me preocupa? La fobia a los sueños quizás, la nostalgia de las calles, el miedo de que vuelva el otoño.

Sin embargo, estoy bien, como le decía, ya me acostumbré a las horas vacías. Ahora me acuesto más tranquila, porque no me desvelo esperando a nadie. También me acostumbro a las mañanas de los sábados, y a sus tardes leyendo los libros que no alcanzamos a compartir. Los domingos, para qué decir, tranquilos en familia. Me siento siempre al lado del teléfono, pero ya no espero que suene. Si salgo de paseo, el camino siempre me devuelve a casa. Ya ve, mucho mejor.

sábado, 18 de agosto de 2007

¿Un nuevo comienzo?

¿Será que la persistencia es la mayor forma de resistencia y a su vez una protesta a la vida para decirle precisamente que pese a ella estamos vivos?

Sólo sé que es un agrado volver a trabajar y soñar (porque se puede hacer ambas cosas en una) con mis grandes amigos.

No sé qué saldrá de todo esto, pero de seguro sé que será agradable, pues será un aire "no para respirarlo / sino para vivirlo".

viernes, 17 de agosto de 2007

Secreto de la vida familiar


En un comedor lleno de riquezas que carecen de sentido
mirando hacia dentro sin saber qué es lo que buscamos
cenamos juntos para ocultar la vergüenza de no saber ser
de no saber amar de no saber hacer de no saber vivir
La desesperación tranquila es el secreto de la vida familiar
Tememos caer por una pendiente que se hunde en el infinito
Existiendo sólo como ausencias y en el Tiempo siendo
/sombras
mascamos en silencio una costilla sacada del primer
/hombre
(A. Jodorowsky)

mondo....mondo bizarro. Mundo...mundo raro

Diálogo de un monje budista y su discípulo en su primera entrevista:
- ¿Vienes de muy lejos- pregunta el maestro.
- Sí- contestó el otro. - ¿qué instrucciones me das? ¿cuál es la primera?
- La primera instrucción es ésta: si yendo por el camino encuentras a Buda, mátalo