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sábado, 9 de agosto de 2008

"¿Cómo puede un bolígrafo hacer frente a un arma?"




Estas palabras las dijo Robert Mugabe, el presidente recién "electo" de Zimbabwe, poco antes de ganar, en medio de un proceso con acusaciones de presiones indebidas y de fraude.

Mugabe, quien ha ostentado el poder en este país africano desde el año 80, les ha dicho a sus partidarios en medio de la campaña:

“No entregamos nuestro país por una simple cruz en una papeleta electoral. ¿Cómo puede un bolígrafo hacer frente a un arma?” (17/6/2008)

Las palabras de Mugabe reflejan un cinismo político y además son expresión del antiguo tópico de las armas y las letras. ¿Cuál de ellas es la más importante? ¿La razón o la fuerza?


En realidad, tales palabras lo reflejan pero desde una perspectiva parcial, porque en definitiva, la reflexión de los clásicos sobre la primacía de las armas o de las letras tenía en cuenta el hecho de que ambas cumplían la misma función. El Quijote era partidario de las armas, pero lo hacía porque eran ellas quienes defendían las leyes. Pero en el caso de Mugabe, ambas son vistas como enemigas. El arma es el instrumento más poderoso, y el voto se vuelve ridículo frente a ella. ¿Cómo no rendirnos ante esta evidencia?

Pero una reflexión como esa es un facilismo. Hacerle caso a Mugabe es rendirnos frente a la barbarie. El arma es el poder desatado. Si la cruz en un papel se vuelve ridícula, es porque se ha perdido su valor como expresión de una voluntad personal y popular. Esto ocurrirá siempre que se reduzca el voto a sólo una marca. Que el papel sea sólo un papel y la cruz sólo una raya en él. Si eso ocurre, estarán las puertas abiertas a un nihilismo social en el que el poder de la fuerza se muestra como la única salida.


viernes, 25 de julio de 2008

Resignificaciones: recut y montaje

Que todo puede significar más de una cosa es algo palpable cotidianamente. Las palabras transitan de objeto en objeto y a veces este nomadismo puede llevarnos a malentendidos. Pero no sólo las palabras pueden ser "desviadas". Duchamp ya nos advertía con su urinario en un museo que las cosas no son sólo cosas, sino que hay un significado que le añadimos que está influido mucho por la contextualización que intencionamos. Ese urinario se transforma en otra cosa, en algo distinto a su significado originario. No creeré como los más postmodernistas que es un signo vacío que llenamos. Sin duda, si fuera así, daría lo mismo que fuera un urinario. Podría haber sido un zapato o una zanahoria. La calidad de mingitorio realza el sentido que el autor quería dar a su obra.




Confiamos mucho en nuestros sentidos y en especial en nuestra vista. Pero no siempre lo que vemos es lo real.

Hace un tiempo un par de colaboradores de este blog me mostraron algunas muestras de lo que técnicamente se llama "recut". Consiste en reorganizar ciertas tomas de una película y crear una sinopsis que no tiene nada que ver con el contenido original de la película, pese a que son las mismas escenas que se puede encontrar en ella. Una muestra: Shine, traducida al español como El resplandor.



La historia de terror fantástico-psicológico queda reducida en una película familiar de domingo por la tarde. Todas las escenas son tomadas de la película original. Sólo se le ha añadido la voz del narrador y la música incidental, que si no me equivoco es de Peter Gabriel. Eso es suficiente para cambiar completamente "lo que es" El resplandor.
Otro caso más extremo de este procedimiento es el de la dulce Mary Poppin's transformada en una sádica bruja.




No hay nada que no esté en la película original, a excepción de la música incidental. Sólo ha variado la disposición de las escenas.

Lo que podemos pensar es que la disposición de los elementos, junto con la añadidura de ciertos detalles pueden hacer variar en gran medida o completamente algo. Dejemos un poco de lado el "recut" y vámonos al ámbito plástico para ver esto mismo.
El mismo Duchamp copió a la famosa "Monalisa" y le puso bigotes y barba, poniendo abajo de la imagen el acrónimo "L.H.O.O.Q."


Esta intervención podría ser vista como sólo algo entretenido, pero demuestra el poder que tiene la añadidura de ciertos detalles en el elemento original. Uno de los mayores atractivos de la "Monalisa" es el misterio de su sonrisa. A ello Duchamp lo explica con el acrónimo. "L.H.O.O.Q." se lee en francés como "Elle a chaud au cul", que se traduciría como "Ella tiene el culo caliente", lo que explicaría el por qué se ríe. Esta es una forma de desacralizar la tradición artística usando la misma tradición.

Dejemos un poco de lado el hecho de que experimentos como éstos son sin duda entretenidos, y preguntémonos "¿Lo que vemos a diario, es lo que realmente sucedió?". El mundo se nos ofrece como algo dado. Caminamos irreflexivamente por senderos conocidos, ¿pero los comprendemos realmente?

La imagen es lo más cercano a nuestra experiencia y la tecnología se ha desarrollado en torno a ella. Mejores fotografías, mejores pantallas, mejores impresiones, más realismo en los juegos. La realidad virtual se basa en la imagen y no en los olores, por ejemplo. Es por ello que la lucha ideológica que se vivió en el siglo XX utilizó también este medio para mostrar LA realidad que era SU realidad.

Stalin cuando entra en conflicto con Trotsky hace uso de todo su poder para mostrarlo como un traidor al movimiento obrero y lo excomulga incluso de la historia. Obsérvese las dos imágenes de a continuación:





Las dos fotos muestran el mismo hecho: Lenin dando un discurso público en 1920. Sin embargo, la segunda foto ha sido retocada para sacar a Trotsky del lado de Lenin. Ya no está con el líder, ya no es quien estuvo con él durante el proceso revolucionario. No está en la foto, nunca sucedió.
Esto es lo que podría llamarse el efecto de realidad. La imagen, en su obviedad, puede llegar a ocultarnos la realidad, pues no la cuestionamos. No se trata de caer en la paranoia, sino de repensar lo que cotidianamente absorbemos como consumidores de imágenes. ¿Cuánto de lo que vemos es lo que sucedió, pero de manera tan distinta a como aconteció? Saberlo es el desafío. No saberlo, nos condena a que otros tomen nuestras decisiones.

viernes, 4 de abril de 2008

Democracia y sexualidad: El realismo mágico del poder


Aunque este blog está dedicado más que nada a la literatura, de nada nos sirve sin el mundo en que vivimos. La literatura es una respuesta a las necesidades reales de personas en un mundo real, y es por ello que no puedo dejar de opinar respecto a una situación que en poco tiempo puede afectar a la sociedad chilena en su conjunto y revela las reales estructuras de poder existentes en el país.

El Tribunal Constitucional prohibió la distribución de la así llamada "pastilla del día después". Lo que se temía es que tal prohibición no fuera sólo respecto al "formato", sino que más que nada sobre el ingrediente principal de tal pastilla, el levonorgestrel, por considerarlo abortivo. Lo peligroso de tal decisión es que abre la puerta para que se prohiba eventualmente la totalidad de las pastillas anticonceptivas entregadas por el Ministerio de Salud en los consultorios y un alto porcentaje de las que se encuentran en el comercio estarán, de facto, fuera de la ley.

Las consecuencias a nivel social son tremendas. ¿Qué harán las mujeres pobres que no puedan costear un tratamiento anticonceptivo? ¿Qué será de los embarazos no deseados? ¿Qué pasará con la "cifra negra" del aborto? ¿Qué pasará con esas mujeres?


La pastilla de "emergencia" no ha sido prohibida en el comercio, pero sí su distribución pública y gratuita. Es decir, en la práctica, sólo las personas que tienen dinero poseen el derecho de poder solucionar la eventualidad de alguna relación sexual insegura o incluso, en un caso extremo, salvar la situación de quedar embarazada de su violador.


Sin embargo, dejando de lado el aspecto ético-sexual, que sin duda es profundo (aborto, sexualidad precoz, etc.), lo que más indigna es que se nos obliga a aceptar decisiones externas que pasan incluso por nuestra propia sexualidad. ¿Cuál es la alternativa que se da respecto a la prevención de embarazos no deseados? Dejar de copular.




El autoritarismo como cultura

La decisión del Tribunal Constitucional es la expresión de una sociedad autoritaria. Se piensa en la democracia como un modelo social. ¿Se basa en la electividad de cargos o en la participación ciudadana? ¿Es un "sistema" o es una ideología?


Si la democracia es un sistema, el hecho de poder elegir a alguien para que nos represente en el ejercicio ejecutivo o legislativo del poder sería suficiente para decir que vivimos en una sociedad democrática. Sin embargo, verlo desde ese punto de vista es un cinismo atroz. Si la democracia es una estructura burocrática, las dinámicas sociales no tienen por qué ser "horizontales", pues se ven ocultas tras una red de cargos y poderes que no necesariamente son un reflejo de ellas.


Desde nuestro contexto nacional mucho se ha hablado de la transición. Como proceso se le vio como paso necesario entre una época autoritaria y una democracia "de verdad". Llegaron las elecciones podíamos votar, hubo gente que fue diputado, senador, presidente, etc., pero ver la democracia desde ese punto de vista es un mero formalismo. La democracia representa una cierta horizontalidad de los poderes que se enfrentan dentro del entramado social. Sin embargo, decisiones como las del Tribunal Constitucional dejan claro que nuestros contextos más inmediatos pueden llegar a estar dirigidos no por nuestros actos como individuos, sino que desde grupos de poder que no sobrepasan la docena de personas. ¿Quién les dio a ellos el poder?


Está claro que la sociedad chilena está lejos de la democracia a la que espira, pues el proceso de horizontalización de los poderes no es un proyecto político del Estado ni de los principales partidos.




Ética y Derecho: Justificaciones de un absurdo


Se supone que las leyes tienen una racionalidad ética que justifica su existencia. El hecho de que por ley esté prohibido matar a alguien es porque los valores de una determinda sociedad consideran que el homicidio es deplorable. Las leyes serían, supuestamente, la expresión de la voluntad popular, entendiendo en este hecho la expresión de lo que socialmente se considera bueno o malo. (Recuérdese que, según nuestro Código Civil, la ley es "la declaración de la voluntad soberana")


Lo dificultoso de eso es que la sociedad no es homogénea y ése sea tal vez el factor que le da sentido a lo humano. La diversidad nos presenta oportunidades, pero también desafíos. La ética que justifica la ley es en realidad el resultado de los procesos de hegemonía dentro de la sociedad. Sólo un caso: Si un hombre robara una bebida y al huir golpeara un guardia tendría más años de cárcel que si un hombre violara a alguien. ¿Qué se supone que es más importante para nuestra sociedad? ¿La ley es necesariamente una expresión de la voluntad popular?


Desde este punto de vista, la "pastilla de emergencia" será prohibida, ya que nuestra sociedad no la considera aceptable, pero esto es más bien el resultado de la acción de un grupo de poder. Lo nocivo de todo ello es que aquellas personas intentan implantar su moral particular, que se desprende de sus creencias particulares, como LA moral. La moral individual, lo que justifica nuestrar propias acciones, es completamente avasallada por otros. ¿Cómo se sentirían ellos si un homosexual les dice a sus hijos que la única sexualidad sana es el sexo con personas del mismo sexo, que un judío los obligue a abjurar de Cristo, que un budista haga leyes que prohiban los centros católicos, porque en realidad la redención está en uno mismo y no en salvadores?


Si el mundo es tan grande es para que todos quepan en él.


Lo que más llama la atención respecto a la oposición a la píldora de emergencia es que se esgrime un criterio cuantitativo. Aunque algunas píldoras anticonceptivas normales poseen también levonorgestrel, las pastillas de emergencia poseen más cantidad, lo que las hace abortivas. Como tomarse unas cuatro pastillas anticonceptivas normales causaría el mismo efecto que tomarse una píldora de emergencia, hay quienes ven en la prohibición un absurdo, pues de todos modos si se quisiera realizar una anticoncepción "de emergencia" se podría hacer. Por el mismo hecho, se ha insinuado la posibilidad de prohibir cualquier píldora con levonorgestrel. Buscando la consecuencia se llega a un absurdo. ¿Iremos a prohibir los cuchillos porque son potencialmente asesinos? ¿O las escaleras, para evitar que alguien sufra un accidente?


La decisión del Tribunal Constitucional sólo ha sincerado la situación de la democracia en Chile. Unos pocos pretenden imponer su visión de mundo al resto. Pero también plantea una inquietud: ¿Por qué dejamos que lo hagan?