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lunes, 5 de mayo de 2025

 El Anticristo es un juego de niños

Sobre El día de la bestia (Álex de la Iglesia)

Pamela Uribe Valdés



Hace unos días nos sentamos a ver en familia El día de la bestia, de Álex de la Iglesia. Una película hilarante que sigue a un cura que, tras descifrar un mensaje oculto en el Apocalipsis, decide consagrarse al mal para acercarse al Anticristo y eliminarlo. Se constituye así una triada de personajes insólitos: un rockero satánico de gran nobleza, un vidente charlatán y él mismo, un sacerdote que ha hecho un pacto con el Demonio. Esta extraña trinidad profana, espejo invertido de la triada divina -Padre, Hijo y Espíritu Santo-, se lanza a una cruzada alucinante para salvar al mundo del nacimiento del Anticristo, siguiendo señales confusas y padeciendo toda clase de golpes, abusos y desventuras.



A mi hijo le decepcionó el final: después de todo lo que pasaron, los sacrificios, las palizas, las muertes… ¿para qué? Nada cambió, no hubo gloria, ni revelación, ni recompensa. Pero acaso, ¿no es así de absurda la vida? Le respondí. Hay que vivir pensando que la mayoría de las cosas que nos pasan y que hacemos no tienen mucho sentido ni tampoco un final glorioso.

Y entonces, en medio de la conversación nos surgió otra: ¿quiénes son realmente los malos y los buenos en esta historia? Porque el grupo que supuestamente salva el mundo está compuesto por pecadores, marginados, tipos rotos: un metalero que parece feroz, pero tiene una ternura y lealtad inquebrantable; un farsante que no cree ni en los poderes que predica; y un cura que intenta romper todas las reglas de su fe para hacer el bien a través del mal. En cambio, los verdaderos villanos se esconden tras discursos de pureza: los que quieren “limpiar” Madrid de la suciedad y la pobreza, los que proclaman orden y moralidad… son ellos quienes asesinan al supuesto Anticristo, creyendo actuar en nombre del bien. Pero el cura, en su visión final, los ve transfigurados: ellos son la verdadera maldad. El mal disfrazado de virtud.



Si miramos lo que ocurre en la actualidad, es difícil no pensar que los verdaderos villanos de El día de la bestia —los que querían "limpiar Madrid" con violencia— tienen hoy un eco fuerte en muchos líderes políticos internacionales. Han ganado terreno en sus propios países con discursos similares, aunque más elaborados, envueltos en patriotismo, crecimiento económico, fe o seguridad nacional. Pero el núcleo es el mismo: "limpiar", expulsar, aniquilar lo diferente, lo pobre, lo ajeno.

Hoy ya no se trata solo de un vagabundo quemado en la calle. Se trata de migrantes convertidos en amenaza, de minorías racializadas que son criminalizadas, de adversarios políticos demonizados. Todos ellos deben ser "eliminados", simbólica o literalmente, para que el país vuelva a ser grande. ¿Grande cómo? Económicamente, territorialmente, culturalmente… como si ese pasado idealizado por el discurso que ellos mismos han construido no fuera una representación de sus propuestas radicales.

Estos líderes se presentan como víctimas incluso cuando cometen crímenes horrendos. Bombardean, encarcelan, suprimen, deportan y al menor cuestionamiento se atrincheran: dicen estar haciendo justicia por los suyos. Se apropian del dolor colectivo y lo manipulan. Y cuando alguien los critica, levantan escudos discursivos para acallar la disidencia: etiquetas sacadas de contexto, como "antipatriota", "antidemócrata", incluso "antisemita", cuando ni siquiera se está hablando de religión.

Sin ser una persona religiosa, me temo que aquel demonio bíblico superó la iconografía medieval; ya no necesita cuernos ni rituales satánicos. Viste traje, habla con convicción, aparece en cadena nacional, y tiene millones de seguidores que lo aplauden convencidos de que la “limpieza” es necesaria.

Ahora, a nivel nacional, en Chile, se avecinan nuevas elecciones. Y aunque el discurso de “limpiar” suene levemente más suave que en otras latitudes, la disconformidad se hace latente, sobre todo en una clase política que, en mi opinión, está compuesta casi enteramente por la burguesía dominante: alta o baja, capitalina o regional, pero burguesía al fin. Muchos de ellos parecen convencidos de que es necesario "limpiar Chile": de migrantes, de delincuentes, de desempleo, de todo lo que no encaje en su idea de orden.

Pero, ¿quién define qué debe ser limpiado? ¿Y a qué costo? ¿Qué discursos se activan cuando se vuelve aceptable ver al otro - al pobre, al extranjero, al distinto - como una amenaza a erradicar?

En este momento no puedo sino volver al final de El día de la bestia. No necesitamos un Anticristo sobrenatural que exhiba sus cuernos y cola en nuestra sociedad. La verdadera esencia de la maldad está entre nosotros: viste trajes caros, ofrece promesas exacerbadas, agita temores con elocuencia. Al lado de ellos, el Anticristo es casi un juego de niños. Al menos él tenía un destino inevitable. Ellos, en cambio, eligen ser lo que son. Y lo más inquietante: son producto y consecuencia de nuestras propias decisiones.



Créditos de las imágenes:

Figura 1: Wikipedia contributors. (s.f.). Portada de El día de la bestia [Imagen 1]. (cc) Wikipedia.
Figura 2: de la Iglesia, Á. (Director). (1995). El día de la bestia [Fotograma]. Sogetel / Canal+.
Figura 3: de la Iglesia, Á. (Director). (1995). El día de la bestia [Fotograma]. Sogetel / Canal+.
Figura 4: de la Iglesia, Á. (Director). (1995). El día de la bestia [Fotograma]. Sogetel / Canal+.Sogetel / Canal+.

jueves, 23 de mayo de 2024

Mientras seamos jóvenes

 Miguel Acevedo

 

 

Mientras seamos jóvenes es una tremenda película de Noah Baumbach, protagonizada por Ben Stiller, Naomi Watts y un notable Adam Driver. Un matrimonio ya en los 40, él documentalista y ella productora e hija de una leyenda del género documental, quedan prendados de una pareja de hispters veinteañeros. Surge una gran amistad, que desde el inicio muestra algunas grietas y señales de problemas. Driver interpreta a un hipster que ve sus cintas de VHS, escribe en una máquina de escribir y colecciona vinilos, y dice admirar al personaje que interpreta Stiller, un documentalista que lleva como 10 años entrampado con su película. Notable film, lleno de humor y reflexiones intergeneracionales desde su inicio, que se abre con unos significativos diálogos de una obra del inmortal Ibsen. Película del 2014. Se las recomiendo muchísimo. Está en Mubi.


 


Créditos de las imágenes:

Portada: PrimeVideo
Personajes en el auto: Espinof.


viernes, 4 de marzo de 2011

Grandes historias en voz baja: "La vida de los peces" de Matías Bize




Uno de los "males" en los que cayó el cine es el discurso maximalista de intentar hablar de los "grandes temas" de una manera grandilocuente. Sin embargo, esto produce una desconexión con la vida cotidiana. Es probable  que un cometa o un asteroide caiga a la tierra, pero las personas se transforman en la escenografía y no en la historia misma. Por eso es tan buena la propuesta de Matías Bize (Sábado, 2002; En la cama, 2005, Lo bueno de llorar, 2006). Sin ser pretencioso, cuenta en voz baja grandes historias de gente común.

Matías Bize
La vida de los peces sigue esa misma línea. Se centra en Andrés (Santiago Cabrera), quien escribe sobre destinos turísticos alrededor del mundo en una revista internacional. Desde hace años vive entre Europa y Chile, pero ha decidido quedarse definitivamente en Berlín. Vuelve al país para cerrar definitivamente una etapa, por lo que decide visitar a sus antiguos amigos en el cumpleaños de uno de ellos: Pablo. Según Andrés, era en los cumpleaños de éste en donde "siempre pasaban las cosas importantes". Y será ese espacio el que posibilite la continuación o el fin de una parte importante de su vida: su relación con Beatriz (Blanca Lewin), el verdadero motivo de su viaje.

Santiago Cabrera (Andrés), Blanca Lewin (Beatriz) y Matías Bize (director)


Yendo de habitación en habitación, Andrés revivirá viejas historias de las que él ya es ajeno. La imagen de una gran pecera dentro de la casa será la metáfora de su situación. Sólo mira desde afuera, pero no nada con el resto. Hay una frontera entre él y los otros. Vidas ajenas a las que está unido sólo por el pasado.


Hay que hacer notar el manejo del espacio que tiene el director, pues enlaza los desplazamientos de Andrés con el descubrimiento personal. Cada cuarto le significará reconstruir parte de su historia y del resto. Desde "afuera" sabrá de las hermanas e hijos de sus amigos, de la nana de la casa, de Francisco el amigo muerto del que no se saben detalles, pero que, como él, ha quedado suspendido en el pasado. Con este paralelismo, se resalta la figura "fantasmal" de Andrés, quien vuelve del pasado sólo para ver lo etéreo de su situación entre aquellas personas.


Al encontrarse con Beatriz Andrés intentará lo que muchos han pensado hacer en algún momento: volver con un antiguo amor inconcluso. En ese impulso intentará retomar lo que había dejado y hacer realidad "lo que pudo ser". En ese equilibrio inestable de lo posible y lo real en una situación cotidiana la película gana una fuerza íntima que guardará su respuesta hasta la última escena.




Página oficial de la película: 
www.lavidadelospeces.cl/



Agradecimiento por las fotos a :

www.lavidadelospeces.cl/
Facultad de Comunicaciones de la UDD 
Walabi.cl

martes, 25 de mayo de 2010

"Déjame entrar". No es otra película de vampiros


El éxito de la saga Crepúsculo escrita por Stephanie Meyer y que ha sido llevada al cine, ha puesto de moda al vampirismo, así como a otros temas afines (hombres lobos, entre otros), con el efecto contradictorio de que por un lado ha fomentado libros y películas de este tipo, pero por otro, ha opacado con su popularidad a algunas de estas mismas obras.

Déjame entrar (Låt Den Rätte Komma In) es una película que se agradece dentro de este panorama, ya que ante los edulcorados vampiros casi "veganos" (está bien, comen animales, pero dentro del mundo vampiro, eso es como preferir la carne de soya) y que no pueden estar al sol, no porque estén malditos  y puedan morir ante la luz y todo lo que que eso significa como seres de la noche, sino porque "brillan como diamantes", se nos presenta aquí una imagen más "clásica" del vampiro, que se demuestra desde el título. Recuérdese que ellos no pueden entrar en una casa si no se les invita. Y es esa una de las claves de la trama.

Basado en la novela de John Ajvide Lindqvist, del mismo nombre, cuenta la historia de Oskar, un niño que está entrando en la pubertad, que vive con su madre en unos departamentos de una pequeña localidad de Suecia y que tiene el raro pasatiempo de coleccionar recortes de noticias sobre crímenes violentos. Él es acosado constantemente por un grupo de compañeros, quienes se burlan constantemente de Oskar. Debido a ello, éste fantasea constantemente con vengarse a cuchillazos.

Durante uno de esos "juegos" en que clava un puñal en un poste, conoce a Eli, una niña de unos 12 años, que ha llegado hace poco al edificio donde vive junto al que parece ser su padre. Este último se verá involucrado en algunos asesinatos que provocarán un vuelco en la situación de ella.

La relación de ambos niños se irá desarrollando hasta un incipiante romance cargado de compañerismo y que sincerará la naturaleza de Eli y dejará al descubierto la fragilidad de su existencia y su ambigüedad de su carácter: mata para sobrevivir y no por gusto; ha vivido mucho tiempo y parece una niña; anda descalza y con ropa vieja y, sin embargo, puede matar a un adulto sin mucho esfuerzo.


Contar una historia con susurros

Un valor de la película es el de crear una atmósfera dejando las cosas por sugerir. Debido a que hablamos de vampiros, el sigilo y el susurro, son rasgos que ahondan en el misterio y el temor, pero que en este caso potencian además el carácter de los personajes.

La acción transcurre en los años '70 o principios de los '80, pero sólo lo sabemos por las vestimentas y los artículos tecnológicos que se muestran, como cassettes, cubos rubik, modelos de auto, etc.

Otro aspecto que queda en silencio es la situación familiar de Oskar. Si bien queda clara la separación de sus padres, no se profundiza mayormente, aunque se desliza levemente la homosexualidad del padre.

Del mismo modo, la sexualidad ligada a la violencia tiene un estatuto especial. Si bien es consustancial a los vampiros, en este caso es asociada a niños. Aunque fuerte en el papel, el tema es trabajado de una manera seria y profunda, lo que hace que la trama no caiga en el morbo. Miradas, actitudes, gestos, cobran más sentido que alguna escena explícita. Se potencia la relación del "padre" de Eli con ella al igual que una ambigüedad sexual de este personaje que si bien se explicita en el libro, aquí adquiere una fuerza nueva, para quienes estén atentos a los detalles.

Con los silencios, el amor se vuelve ambiguo, pero a la vez más profundo que una relación adolescente lleno de clichés.


Tradición y modernidad del vampiro

Siempre es bienvenida la innovación en la tradición, pues revive lo que puede llegar a transformarse en una reliquia cultural que, aunque valiosa para un museo, ya no dice nada a nadie. Pero en un momento en que los vampiros han sido transformados en adolescentes con una estética Calvin Klein y sus conflictos son tan profundos como su maquillaje, el que se nos plantee un vampiro "clásico", se agradece.

Precisamente por eso, la frase "déjame entrar" deja de ser un cliché de la tradición literaria y adquiere un sentido "humano" relacionado con la entrega hacia el otro. Por eso esta película, no se trata sólo de violencia y muerte, ni tampoco sólo de un amorío adolescente, sino de cómo vivir con el otro.


Si quieres ver la película: Déjame entrar (Prefiero la versión 4)
Si quieres bajar el libro: Déjame entrar


Poster de la película gentileza de http://cinefreaks.wordpress.com

viernes, 25 de julio de 2008

Resignificaciones: recut y montaje

Que todo puede significar más de una cosa es algo palpable cotidianamente. Las palabras transitan de objeto en objeto y a veces este nomadismo puede llevarnos a malentendidos. Pero no sólo las palabras pueden ser "desviadas". Duchamp ya nos advertía con su urinario en un museo que las cosas no son sólo cosas, sino que hay un significado que le añadimos que está influido mucho por la contextualización que intencionamos. Ese urinario se transforma en otra cosa, en algo distinto a su significado originario. No creeré como los más postmodernistas que es un signo vacío que llenamos. Sin duda, si fuera así, daría lo mismo que fuera un urinario. Podría haber sido un zapato o una zanahoria. La calidad de mingitorio realza el sentido que el autor quería dar a su obra.




Confiamos mucho en nuestros sentidos y en especial en nuestra vista. Pero no siempre lo que vemos es lo real.

Hace un tiempo un par de colaboradores de este blog me mostraron algunas muestras de lo que técnicamente se llama "recut". Consiste en reorganizar ciertas tomas de una película y crear una sinopsis que no tiene nada que ver con el contenido original de la película, pese a que son las mismas escenas que se puede encontrar en ella. Una muestra: Shine, traducida al español como El resplandor.



La historia de terror fantástico-psicológico queda reducida en una película familiar de domingo por la tarde. Todas las escenas son tomadas de la película original. Sólo se le ha añadido la voz del narrador y la música incidental, que si no me equivoco es de Peter Gabriel. Eso es suficiente para cambiar completamente "lo que es" El resplandor.
Otro caso más extremo de este procedimiento es el de la dulce Mary Poppin's transformada en una sádica bruja.




No hay nada que no esté en la película original, a excepción de la música incidental. Sólo ha variado la disposición de las escenas.

Lo que podemos pensar es que la disposición de los elementos, junto con la añadidura de ciertos detalles pueden hacer variar en gran medida o completamente algo. Dejemos un poco de lado el "recut" y vámonos al ámbito plástico para ver esto mismo.
El mismo Duchamp copió a la famosa "Monalisa" y le puso bigotes y barba, poniendo abajo de la imagen el acrónimo "L.H.O.O.Q."


Esta intervención podría ser vista como sólo algo entretenido, pero demuestra el poder que tiene la añadidura de ciertos detalles en el elemento original. Uno de los mayores atractivos de la "Monalisa" es el misterio de su sonrisa. A ello Duchamp lo explica con el acrónimo. "L.H.O.O.Q." se lee en francés como "Elle a chaud au cul", que se traduciría como "Ella tiene el culo caliente", lo que explicaría el por qué se ríe. Esta es una forma de desacralizar la tradición artística usando la misma tradición.

Dejemos un poco de lado el hecho de que experimentos como éstos son sin duda entretenidos, y preguntémonos "¿Lo que vemos a diario, es lo que realmente sucedió?". El mundo se nos ofrece como algo dado. Caminamos irreflexivamente por senderos conocidos, ¿pero los comprendemos realmente?

La imagen es lo más cercano a nuestra experiencia y la tecnología se ha desarrollado en torno a ella. Mejores fotografías, mejores pantallas, mejores impresiones, más realismo en los juegos. La realidad virtual se basa en la imagen y no en los olores, por ejemplo. Es por ello que la lucha ideológica que se vivió en el siglo XX utilizó también este medio para mostrar LA realidad que era SU realidad.

Stalin cuando entra en conflicto con Trotsky hace uso de todo su poder para mostrarlo como un traidor al movimiento obrero y lo excomulga incluso de la historia. Obsérvese las dos imágenes de a continuación:





Las dos fotos muestran el mismo hecho: Lenin dando un discurso público en 1920. Sin embargo, la segunda foto ha sido retocada para sacar a Trotsky del lado de Lenin. Ya no está con el líder, ya no es quien estuvo con él durante el proceso revolucionario. No está en la foto, nunca sucedió.
Esto es lo que podría llamarse el efecto de realidad. La imagen, en su obviedad, puede llegar a ocultarnos la realidad, pues no la cuestionamos. No se trata de caer en la paranoia, sino de repensar lo que cotidianamente absorbemos como consumidores de imágenes. ¿Cuánto de lo que vemos es lo que sucedió, pero de manera tan distinta a como aconteció? Saberlo es el desafío. No saberlo, nos condena a que otros tomen nuestras decisiones.

viernes, 30 de mayo de 2008

Atonement




De las últimas películas que he visto, la que más me ha llamado la atención es Atonement (2007), exóticamente traducida en los cines chilenos como Expiación, Deseo y Pecado. Se trata de la versión filmica dirigida por Joe Wright de la novela del mismo nombre publicada por Ian McEwan (2001).

La trama se basa en la historia de un amor que busca concretarse pese a todas las contrariedades familiares, judiciales y bélicas. Sin embargo, la cinta posee ciertas características que la rescatan de ser una película amorosa más llena de eventos lacrimógenos.

La historia comienza en la década de los '30 en la mansión de la familia Tallis ubicada en la campiña inglesa. Robbie Turner, hijo de una de las empleadas de la casa, trabaja para los Tallis como una forma de compensar la oportunidad que el padre de familia le ha dado para estudiar en la universidad. Del trato constante que durante todos esos años ha tenido con la familia, Robbie y Cecilia, la hija mayor de los Tallis, comienzan a sentirse atraídos entre sí, aunque ella pretende negarse a lo que siente por él, debido más que nada a un prejuicio de clase. Sin embargo, cuando por fin son capaces de expresar el amor que se tienen sucede un malentendido que los separará: Briony, la hermana de Cecilia, lo acusa de haber violado a su prima Lola. Robbie es enviado a prisión y cuando estalla la II Guerra Mundial, para salir de la cárcel se enlista en el ejército y es enviado a Francia. Robbie se mantiene esperanzado con la promesa que le hace a Cecilia de esperarlo.

Detrás de esta historia de amor es posible apreciar una serie de conflictos que enriquecen la trama.



Lucha de Clases

La sociedad que nos muestra la película es altamente estratificada. Sin embargo, el conflicto que se podría derivar de tal diferencia no se presenta en un principio y la primera parte de la historia se mueve en un ambiente sumamente idealizado. La casa señorial rodeada de prados y jardines, campo y bosques, ríos y fuentes en donde los dueños se relacionan armónicamente con sus sirvientes.

Pese a la familiaridad con que Robbie se relaciona con la familia Tallis, Cecilia es hostil con él en un principio, ya que no se permite amar a alguien al que se le ve como un subordinado. Sin embargo, esta primera posición da paso al reconocimiento de un amor que va más allá de las diferencias de clase. El amor aparece como un igualador social.

Sin embargo, ante la acusación que lanza Briony, la familia Tallis que tanto apoyara a Robbie, le da la espalda sin darle ninguna oportunidad de defenderse de la acusación. Esto revela su posición real dentro de la familia, la de un empleado y, por lo tanto, de un permanente desconocido, que puede hacer daño y esconder sus oscuras intenciones pese a mostrarse bueno con todos ellos. La desconfianza siempre estuvo. Sólo Cecilia confía en él y esta muchacha de la alta sociedad británica no teme besar a Robbie y demostrar así su amor mientras la policía se lo lleva y su hermana Briony ve la escena escondida tras las cortinas de su pieza.


La Guerra

La Guerra se transforma en la contracara de la idílica vida del campo inglés, siendo la visagra entre ambasa zonas el supuesto delito cometido por Robbie. Ya no hay praderas ni fuentes, ni niñas jugando a contar historias de hadas. Un grupo de tres soldados ingleses, uno de ellos es Robbie, se ha perdido de su destacamento principal en Francia e intenta encotrarlo en medio de una pradera gris y casas semi destruidas sin ser detectados por las fuerzas alemanas que están presentes en la región. En una de sus conversaciones nos enteramos de que salió de la carcel al alistarse de voluntario. La cárcel o la guerra. Su "libertad" fue al costo de entrar en el infierno.

Antes de entrar en él, Robbie pudo ver nuevamente a Cecilia, renovando sus juramentos de amor. Al igual que la escena en que la policía se lleva a Robbie, ella le dice "Vuelve conmigo" (Come back to me). Un imperativo que Robbie intentará cumplir como sea. La foto de una casa en la costa es la promesa de un futuro mejor si logra sobrevivir la guerra.

Especial mención tiene la escena de Dunkerque. El grueso de los ejércitos aliados se convoca en esta playa francesa para un "repliegue estratégico" y Robbie pasea por una zona deshecha con la esperanza de volver embarcado al día siguiente hacia Inglaterra en medio de hombres que intentan escapar de la barbarie en un exceso de alegría desesperada que los barbariza. La muerte detrás y la esperanza delante, pero con un mar sin barcos. Es la imagen de un infierno real con la tensión constante de si Robbie podrá escapar de allí. En una toma hecha en una sola secuencia sin cortes y con una música muy acorde a la escena, la cámara se pasea por aquel infierno y nos señala la profunda negatividad de dónde ha ido a parar Robbie por un malentendido. Todo se vuelve absurdo y conmovedoramente real.



Ficción y Realidad

La reflexión sobre las relaciones y límites entre una y otra frontera entre estos dos fenómenos es quizás el elemento más interesante de la película.

La historia comienza con Briony escibiendo una obra de teatro para ser interpretada durante una reunión familiar. La literatura se ve entonces como una "cosa de niños", una actividad infantil y con un alcance limitado a la entretención. Sin embargo, la ficción se vuelve en un principio nociva. Briony, considerada por su hermana como "fantasiosa" (fancy), después de haber leído una nota que Robbie le había pedido que entregara a Cecilia y que contenía un poema lujurioso queda con una impresión negativa de él. Le comenta a Lola que es un pervertido. Esta opinión se acrecenta al sorprender a Cecilia teniendo sexo con Robbie en la biblioteca de la casa. Esa misma noche Briony cree ver a Robbie violando a su prima Lola cuando toda la familia Tallis buscaba a los dos hermanos pequeños de ésta.

Es notable como la película explica los puntos de vista. La escena es repetida desde el punto de vista de los tres personajes involucrados y en ese cruce de verdades se muestra la posibilidad de que Briony haya malentendido. Pero se desliza también la duda de que todo haya sido malintencionado. Un amor idealizado y no correspondido puede convertirse en un odio desmedido. La ficción se vuelve así un fenómeno negativo. No sólo es una evasión, sino que su intervención en la realidad puede ser destructiva.

La sospecha sobre Briony se extiende por gran parte de la película hasta su confesión. Desde ahí la ficción pasará a ser el instrumento para poder subsanar el daño, para poder recuperar esa realidad perdida, la posibilidad de un amor que la realidad parece no querer reunir.

En una escena final vemos a una Briony casi anciana y ya consagrada como escritora haciendo una confesión pública de sus actos. Lo que comenzó como una crítica tradicional a la ficción, en que se la entiende como "mentira", algo que oculta la verdad y degenera la realidad, se pasa a una concepción mucho más integradora, en donde la ficción es la oportunidad de resarcir los cabos sueltos, los errores, de abrir la realidad a nuevas posibilidades. La película se vuelve entonces una defensa de la literatura y la imaginación.



Ficha técnica

Tïtulo: Expiación, Deseo y Pecado (Atonement)
Director: Joe Wright
Guión: Christopher Hampton (Basado en la novela Atonement de Ian McEwan)
Elenco: Keira Knightley (Cecilia Tallis), James McAvoy (Robbie Turner), Saoirse Ronan (Briony Tallis, joven), Romota Garai (Briony enfermera), Vanessa Redgrave (Briony adulta).
Año: 2007
Duración: 130 min.

sábado, 12 de abril de 2008

Un "gran proyecto" contra la pequeña Gente

Hay imágenes y discursos que se sostienen por sí solos. Sin mucha parafernalia técnica logran su cometido. El documental, como género, busca el registro, la marca que hemos dejado. Sin embargo, también ha servido para la denuncia, para llamar al cambio. En esta línea se mueve Un "gran proyecto" contra la pequeña Gente, documental escrito por Horacio Brum y dirigido por Rodrigo Lampasona.
En escasos 29 minutos se logra dar una visión de la magnitud de lo significa Pascua Lama, proyecto de la compañía minera Barrick Gold y que pretende crear una gran explotación de oro en una zona binacional entre Chile y Argentina y que significará el traslado de glaciares en la cordillera.
El tema posiblemente cause cierta distancia con el gran público, ya que se nos ha acostumbrado a ver a los ambientalistas como furibundos antiprogresistas que nada entienden del mundo actual y de las opotunidades de comercio y desarrollo que están detrás de proyectos como Pascua Lama. Sin embargo, lejos de discursos "trasnochados", el documental apunta a la infrahistoria, a la cotidianidad de los habitantes del valle del Huasco, la tranquilidad de sus calles, su clima privilegiado, la esperanza de un trabajo, el miedo de la contaminación de las aguas de sus cultivos, pero también, desde esta descripción de lo local, mostrar el caso Pascua Lama como una expresión de los problemas que afectan nuestro sistema político-social chileno.
El Valle ignorado
"¿C0noce usted este valle? Son 800 kms. desde Santiago hacie el norte. Llegan pocos turistas al valle. No hay en él crímenes ni violencia suficientes como para que la televisión se interese por el lugar. O sea que para usted, probablemente, este valle no existe. Para 70 mil chilenos, sin embargo, es el hogar."
Así comienza el documental, declarando la inexistencia virtual que para muchos de nosotros tiene ese lugar perdido en algún lugar de Chile. Es verdad, probablemente pasemos nuestras vidas sin la necesidad de ir o conocer Alto del Carmen y la zona de Huasco. Sin embargo, como lo muestra el documental, lejos de nuestra vida citadina y despreocupada, se está generando un juego de intereses que revela la verdadera trama de los poderes en Chile.
Es en el develamiento de las relaciones entre lo local y lo nacional que el documental aporta mucho, pues nos muestra cómo un negocio que al parecer afecta sólo a un valle "perdido" para gran parte de la población es en realidad expresión de una forma de hacer las cosas dentro de nuestra sociedad, que pareciera no estar bien. El documental se sirve del posible problema medioambiental que podría traerle dicho proyecto minero a la zona del Huasco para abordar también los fenómenos sociales que se desprenden de él: rol de la prensa, participación ciudadana, apatía estatal y social, influencia de las empresas transnacionales en las decisiones de Estado, un sistema de control ambiental sujeto a decisiones políticas, intereses creados entre políticos que pululan por empresas privadas, etc.
Pascua Lama se transforma así en algo más que muchachos de buenas intenciones gritando en las calles. Es la cristalización de una política medioambiental supeditada a intereses político-económicos y que no toma en cuenta a los ciudadanos, pese a tratarse de una sociedad "democrática".
Documental políticamente posicionado, pero sincero y bien documentado, de distribución gratuita por la red. Una oportunidad para no quedarse con el estereotipo del ambientalismo que circula por los medios y para enterarse de lo que no se dice en los diarios.
Vínculos de interés