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martes, 15 de junio de 2010

Algunas palabras sobre el Padre Ubú



El Padre Ubú es de esos personajes que generan una mitología alrededor de sí. Creado por Alfred Jarry a fines del s. XIX (aunque basado en otro personaje de un compañero de colegio, hay que decirlo) reúne en sí características que quizás en un ser de carne y hueso podrían ser repulsivas, pero que en el mundo de la imaginacón llegan a ser queribles por lo memorables que son. 

Aparecido publicamente con Ubú Rey (parodia entre Edipo Rey de Sófocles y Macbeth de Shakespeare), siguió su periplo literario por otras obras de Jarry como Ubú en la Colina, Ubú encadenado, Ubú cornudo, El Almanaque del Padre Ubú, etc. En ellas, pasa de fiel servidor a traicionero tirano; de megalómano obsesivo a un voluntarista esclavo, en definitiva, pasa por los extremos y, de paso, nos aborda a todos.

Tan "atractiva" fue su figura, que su mismo creador cayó en su influjo y poco a poco fue mimetizándose con él, adoptando sus modales y su forma de hablar. En algún momento, fue él el cruce entre la realidad y la ficción. 



Sin embargo, aquella puerta a la fantasía está llena de contradicciones: Por un lado, cobarde, avaro, violento y con una panza que simboliza la gula hasta un nivel metafísico, ignorante y vanidoso; pero por otro, su negatividad alimenta una "absurdidad" que trastoca las consecuencias de sus actos y se transforma en la cuña que degarra la supuesta racionalidad de nuestro mundo.

Inventor de la patafísica ("la ciencia de las soluciones imaginarias") nos invita a descubrirnos en medio de situaciones absurdas, pero llenas de verdad, con una pedantería ignorante que desenmascara a los pedantes con mucho humor. Ubú es el espejo de lo que somos.


¿Dónde puedo leerlo?

Hay diferentes versiones y ediciones de las distintas obras "úbicas". De hecho, esa es una de las dificultades, ya que varias obras "distintas" son en realidad versiones de una obra aún no "decantada". Por ejemplo,  Les Polyèdres es el nombre previo de Ubú Cornudo. Un buen compendio es Todo Ubú de Club Bruguera, aún encontrable en librerías de viejo o cunetas especializadas.




Agradecimientos a la "Library Aucland" por las fotografías de Ubú y al blog Alexandria

martes, 18 de mayo de 2010

Ubú encadenado (fragmento), Alfred Jarry


LORD CATOBLEPÁS. desde luego que sí, pero no me parece suficiente. Anda, Jack, pregúntale a ese guardia si realmente es éste el palace del rey.
JACK. (Al primer hombre libre.) Señor militar, ¿puede infomarme si es éste el palace del rey?
SEGUNDO HOMBRE LIBRE. (Al primero.) La verdad te obliga a informar de que no tenemos rey y de que, por tanto, este edificio no puede ser su palacio. Para algo somos hombres libres.
PRIMER HOMBRE LIBRE. (Al segundo.) ¿Que la verdad me obliga? ¿Acaso no somos hombres libres, como bien dices? Siendo así, debemos desobedecer incluso a la verdad... Así es, señor extranjero. Ese edificio que veis ahí es el palacio del rey.
LORD CATOBLEPÁS. ¡Oh! Acaba de ocasionarme una gran pleasure, señor. Tome, una buena propina para usted... ¡Jack! (El criado hace una inclinación.) Anda, llama a la puerta y pregunta si podemos entrar para visitar al rey. (Jack cumple lo que le encargan.)



*Datos a saber: El "palace" es la cárcel en la que se encuentra el Padre Ubú, condenado a estar encadenado y a la espera de su traslado a las galeras de Solimán.

viernes, 9 de enero de 2009

Filóctetes


Filóctetes es una obra de Sófocles que el autor alemán Heiner Müller ha adaptado y que Heidrun Maria Breier ha dirigido para nuestras salas nacionales.

Cuenta la historia Filóctetes (Daniel Muñoz), abandonado por sus compañeros griegos en la isla de Lemnos cuando se dirigían a la guerra de Troya, pues ha sido maldito por los dioses con una mordida de serpiente que lo ha dejado cojo y con una herida que despide un olor nauseabundo. Sin embargo, ya en el décimo año de la guerra, los griegos se enteran de que sólo ganarán si es que traen a Filóctetes y a su arco con ellos, el que había sido regalado a aquél por Heracles. Para hacer esto posible, viajan a la isla Ulises (Sergio Hernández) y Neoptolemo (Salvador Burrell), hijo de Aquiles, para engañar Filóctetes y así obtener su arco y llevarlo a él, aunque sea a la fuerza.

Este conflicto de tres personajes nos muestra una crítica a los poderes impersonales que condicionan la libertad. Ulises representa aquí la "razón instrumental", al hombre político hará lo que sea para poder hacer cumplir lo que desea y que es capaz de mover a su favor incluso las situaciones adversas y trazar, a su vez, un mapa detallado de lo que ocurrirá si es que se mueve tal o cual hilo. Todos caen bajo el influjo de su voluntad, aunque no sea el personaje que más aparece en escena. Neoptolemo y Filóctetes padecen, en diferentes grados esta influencia que se muestra como buena para la mayoría (ganar la guerra) y negativa para la persona. Queda la duda si el proyecto colectivo es propiamente beneficioso para los griegos o para el interés personal de Ulises. He aquí el elemento que hace tan actual esta obra, en donde los juegos políticos hacen descansar muchas veces intereses de poder, más que un beneficio a los países.

Para darle actualidad al conflicto, y a su vez, enmarcarlo dentro de un contexto nacional, la dirección ha dado varios aciertos. No hay casi nada de escenografía, lo que le da mayor fuerza a la actuación y a cada elemento que aparece en escena. Se hace un juego muy efectivo con las luces, con las sombras. Destaca aquí un soliloquio de Filóctetes en el que se pone en evidencia el conflicto interior mientras conversa con dos de sus sombras.

Además, las ropas de los personajes tienen un rol particular. Filóctetes trae un abrigo y posee un paño que nos hace recordar al "Divino Anticristo", personaje ya folklórico de las calles santiaguinas y que se ha ganado un puesto casi simbólico en el arte nacional. Este "anclaje" en este personaje se evidencia incluso en la forma de hablar de Filóctetes cuando habla de los "buitrisísimos", síntoma de la locura de estar sin contacto humano por casi 10 años y del odio obsesivo hacia los griegos. Ulises, por su parte, posee un traje a la medida casi de bailarín de tango, dándole una visión de político de bajos fondos. Mientras que Neoptolemo aparece en su primera escena sobre una patineta vestido con una chaqueta de cuero.

Para realzar lo nacional, un ciego, que hace una referencia clarísima a Homero, recita y canta acompañado de un cojo, ciertos pasajes de la historia, con tonos folklóricos, revitalizando la cueca al darle una categoría estética distinta al estereotipo común.

Las actuaciones son muy buenas. Destacando las de Dianiel Muñoz y Sergio Hernández. Lamentablemente, se aprecia mucho la distancia entre ellos y Salvador Burrell, sobre todo en los momentos en que interactúan. Aun así, esto no opaca el conjunto de la obra, la que nos presenta inteligentemente un conflicto antiquísimo con palabras actuales. Una obra que no hay que perderse.


Ficha técnica

Obra: Filóctetes
Autor: Heiner Müller
Dramaturgista: Mauricio Barría
Direccion: Heidrun Maria Breier
Elenco: Daniel Muñoz (Filóctetes), Sergio Hernández (Ulises), Salvador Burrell (Neoptolemo)
Músico: Dángelo Guerra y Felipe Ortiz
Diseño: Maya Mora
Iluminación: Catalina Devia

Sala Goethe Institut
Esmeralda 650 Stgo. Centro
F: 5711950 Cel 09 6844744
Del 7 al 24 de enero, excepto los lunes y martes.

Nota:
La fotografía de la obra fue extraída del sitio Santiago a Mil TV.

Las Huachas


Una muchacha ha dejado su pueblo, San Rosendo, después de una tragedia en la que ha muerto su familia y su amado, par ir a Valparaíso en busca de su madrina, a la que no ha visto nunca, pero de la que su madre le había hablado mucho cuando niña. Sin embargo, a diferencia de la "Carmela" de la Pérgola de las Flores, no será esta una historia edificante, pues al conocer a la mujer se desatará un conflicto que replanteará los fundamentos de su existencia.

Precisamente de ahí el nombre Las Huachas, una reflexión sobre lo que se es, en donde la ficción y la realidad son cuestionadas y donde el mito es una explicación posible, y tal vez la mejor, de lo que somos.

Con unas pocas sillas, un curso de agua y cuatro personajes, la historia se centra en el diálogo y las actuaciones que en especial en el caso de las dos "huachas" es muy destacable. Tamara Acosta en el rol de Bella Ninet pasa de momentos de comedia a otros de mayor tensión con una facilidad que pocos tienen. Por su parte, su madrina, Gabriela (Alexandra von Hummel), iene un papel muy amargo que podría dar pie a un estereotipo o a la sobreactuación, lo que jamás sucede. Todo ello es muy loable, pues la puesta en escena implica cierta dificultad.

Existe un rescate del mundo popular, tanto en sus palabras como en la imaginería. En este sentido, existe un juego entre lo popular y lo culto. Por un lado, la coprolalia, una visión mítica de la vida, la sexualidad; por otro, referencias a diversos textos de la tradición occidental, así como una puesta en escena altamente simbólico, representando un conflicto que parece atemporal, pero por lo mismo válido para toda época.

Tal vez su apuesta por elementos más de vanguardia sea su mayor aporte, pero también su talón de Aquiles en escenarios tan masivos como los de Santiago a Mil. La aparición de un caballo que está conformado por dos personalidades, contribuye a ello. Se trata de un caballo con una cabeza más bien popular y un trasero patronal, que instalan una reflexión sobre lo mítico de gran valor para el conflicto, pero que no es capaz de insertarse adecuadamente en la trama de la obra.

Pese a todo, la obra se sostiene por sí misma y, pese a la incomprensión natural de obras de estética vanguardista en eventos masivos como Santiago a Mil, se agradece que existan propuestas como ésta.



Las huachas
Dirección: Alexis Moreno.
Elenco: Tamara Acosta, Alexandra von Hummel, José Palma y Rodrigo Soto.
Duración: 1 hora 38 minutos.
Compañía Teatro la María.

Teatro Universidad Católica Sala 2
Jorge Washington 26. Ñuñoa.
F: 205 5652

Del 3 al 18 de enero. Excepto los lunes.




Nota:
La foto de la escena fue sacada del sitio electrónico de "Santiago a Mil TV".

martes, 25 de marzo de 2008

Arriba de la Pelota



El director Rodrigo Malbrán junto con la compañía La Mancha utilizan la estética de los bufones para generar un ambiente esperpéntico e irónico muy acorde con las crónicas y noticias del periódico The Clinic, del que explícitamente dicen basarse. Sin embargo, mucho del valor de la obra se debe a que no es un deudor total del pasquín. No se trata de una mera escenificación, sino que hay una propuesta mucho más propia.
Una serie de monstruos aparecen en medio de la oscuridad por los lados de la sala a reunirse en el escenario. Son una especie de collage exagerados. Un cura con cuerpo de contrabajo, una mujer de tres brazos en uno de sus costados en traje de española con la mitad del cuerpo de hombre, una especie de maestro iluminado con un traje hecho de bote de basura, etc.

Este feísmo de los personajes es simbólico, pues son la expresión de los problemas que escenifican: el cinismo, el arribismo de la sociedad y de nuestra clase dirigente, el conflicto mapuche, la violencia intrafamiliar, la sexualidad, etc. Cada uno de los personajes son parte de una alegoría colectiva que buscan retratarnos y echarnos en cara muchos de los temas que como sociedad no nos gusta enfrentar.

Esta identificación esperpéntica con los bufones es uno de los mayores logros de la obra pues, manteniendo a todos los personajes en escena, éstos se posesionan de múltiples identidades dando una visión de conjunto de lo que somos, generando la risa, pero también una reflexión sobre lo negativo de nuestra sociedad, en especial cuando se trata la violencia en contra de las mujeres.

Una mención especial merece la habilidad física de los actores, quienes hacen parecer muy fáciles complicadas posturas corporales. Éstas no son demostraciones infundamentadas, sino que poseen un simbolismo muy acabado y también están muy acordes con la estética bufonesca ligada a lo circense.

Aunque se rían de nosotros, esta mueca sarcástica nos refleja con un dedo acusador que nos incita a mejorarnos.





FICHA

Dirección: Rodrigo MalbránCompañía: La Mancha
Centro Cultural Matucana 100.
7 de marzo al 6 de abril
Jueves a sábado a las 20.00 hrs.
Domingo a las 19.30 hrs.
General $4000
Estudiantes $2000
Jueves popular $1500


domingo, 23 de marzo de 2008

Lice de Luxe: La gracia del circo pobre


El arte total es una de los ideales de cierta corriente artística. Un arte que reúna en sí las características de todos los demás. Artaud se decidió por el teatro y es muy explicable el por qué lo hizo. El uso de escenarios decorados, la música de fondo, los parlamentos de los personajes y sus movimientos pueden ser asociados con la pintura, el diseño, la música, la poesía y la danza, por decir sólo algunas de las potencialidades.

Sin embargo, esta idea de la "totalidad" puede inducir falsamente a creer que para lograr tal estatus se deba recargar cada elemento en una especie de obra barroca postmoderna, pensando que más siempre es ganancia. Lo cierto es que eso es sólo efectismo y no necesariamente responderá a enlazar los recursos utilizados con su contenido. Nada más lejos de lo que Lice de Luxe trajo a nuestro país.



El nombre de esta compañía es muy significativo, pues se trata de un espectáculo que busca crear la sensación de circo pobre pero empeñoso. Sólo tres personajes que actúan, tocan instrumentos, hacen malabarismo, bailan, etc., en un escenario compuesto de 3 alfombras, un trapecio, un armario, un teclado y una mesa, todo dispuesto al aire libre. Con esta estética minimalista, el Doctor Fetz (Steffen Lundsgaard), Kimberley (Karl Stets) y Ursula (Katja Amtoft) nos muestran una trama sencilla, pero que carga de significaciones cada cosa que hacen.

Espectáculo circense, el Doctor Fetz nos invita a acomodarnos en un perfecto español y desde ahí ya ha empezado el show. Chistes y morisquetas que surgen mientras tomamos asiento. Somos parte del espectáculo, pues no hay cuarta pared. Estamos en el escenario.

Especie de Chamorro, el Doctor Fetz es acomodador, anfitrión, malabarista, músico y un erotizado amante no correspondido, además de jefe explotador. Porque la historia podría resumirse en un triángulo amoroso que no converge en él, en donde su exceso de autoritarismo sólo crea simpatía hacia su acosada subalterna Ursula y su aporreado pianista Kimberley. Sin embargo, el Doctor Fetz no pierde nunca la simpatía, ya que también es parte de ese circo pobre que da todo de sí por llevar adelante el espectáculo.

Todos hacen acrobacias y tocan instrumentos. Es destacable el dominio corporal que tienen en sus respectivos actos, que incluye usar el trapecio de cabeza o sin usar las manos, malabarismo con múltiples sombreros o pelotas, usar una cuerda como si fuese un bastón, etc. Además tienen un manejo musical que incluye instrumentos híbridos como una trompa con teclado de viento accionado por un fuelle de pedal.
Sencillo y potente, Lice de Luxe nos demuestra que los piojos también nos pueden dar luz.