viernes, 30 de mayo de 2008

Atonement




De las últimas películas que he visto, la que más me ha llamado la atención es Atonement (2007), exóticamente traducida en los cines chilenos como Expiación, Deseo y Pecado. Se trata de la versión filmica dirigida por Joe Wright de la novela del mismo nombre publicada por Ian McEwan (2001).

La trama se basa en la historia de un amor que busca concretarse pese a todas las contrariedades familiares, judiciales y bélicas. Sin embargo, la cinta posee ciertas características que la rescatan de ser una película amorosa más llena de eventos lacrimógenos.

La historia comienza en la década de los '30 en la mansión de la familia Tallis ubicada en la campiña inglesa. Robbie Turner, hijo de una de las empleadas de la casa, trabaja para los Tallis como una forma de compensar la oportunidad que el padre de familia le ha dado para estudiar en la universidad. Del trato constante que durante todos esos años ha tenido con la familia, Robbie y Cecilia, la hija mayor de los Tallis, comienzan a sentirse atraídos entre sí, aunque ella pretende negarse a lo que siente por él, debido más que nada a un prejuicio de clase. Sin embargo, cuando por fin son capaces de expresar el amor que se tienen sucede un malentendido que los separará: Briony, la hermana de Cecilia, lo acusa de haber violado a su prima Lola. Robbie es enviado a prisión y cuando estalla la II Guerra Mundial, para salir de la cárcel se enlista en el ejército y es enviado a Francia. Robbie se mantiene esperanzado con la promesa que le hace a Cecilia de esperarlo.

Detrás de esta historia de amor es posible apreciar una serie de conflictos que enriquecen la trama.



Lucha de Clases

La sociedad que nos muestra la película es altamente estratificada. Sin embargo, el conflicto que se podría derivar de tal diferencia no se presenta en un principio y la primera parte de la historia se mueve en un ambiente sumamente idealizado. La casa señorial rodeada de prados y jardines, campo y bosques, ríos y fuentes en donde los dueños se relacionan armónicamente con sus sirvientes.

Pese a la familiaridad con que Robbie se relaciona con la familia Tallis, Cecilia es hostil con él en un principio, ya que no se permite amar a alguien al que se le ve como un subordinado. Sin embargo, esta primera posición da paso al reconocimiento de un amor que va más allá de las diferencias de clase. El amor aparece como un igualador social.

Sin embargo, ante la acusación que lanza Briony, la familia Tallis que tanto apoyara a Robbie, le da la espalda sin darle ninguna oportunidad de defenderse de la acusación. Esto revela su posición real dentro de la familia, la de un empleado y, por lo tanto, de un permanente desconocido, que puede hacer daño y esconder sus oscuras intenciones pese a mostrarse bueno con todos ellos. La desconfianza siempre estuvo. Sólo Cecilia confía en él y esta muchacha de la alta sociedad británica no teme besar a Robbie y demostrar así su amor mientras la policía se lo lleva y su hermana Briony ve la escena escondida tras las cortinas de su pieza.


La Guerra

La Guerra se transforma en la contracara de la idílica vida del campo inglés, siendo la visagra entre ambasa zonas el supuesto delito cometido por Robbie. Ya no hay praderas ni fuentes, ni niñas jugando a contar historias de hadas. Un grupo de tres soldados ingleses, uno de ellos es Robbie, se ha perdido de su destacamento principal en Francia e intenta encotrarlo en medio de una pradera gris y casas semi destruidas sin ser detectados por las fuerzas alemanas que están presentes en la región. En una de sus conversaciones nos enteramos de que salió de la carcel al alistarse de voluntario. La cárcel o la guerra. Su "libertad" fue al costo de entrar en el infierno.

Antes de entrar en él, Robbie pudo ver nuevamente a Cecilia, renovando sus juramentos de amor. Al igual que la escena en que la policía se lleva a Robbie, ella le dice "Vuelve conmigo" (Come back to me). Un imperativo que Robbie intentará cumplir como sea. La foto de una casa en la costa es la promesa de un futuro mejor si logra sobrevivir la guerra.

Especial mención tiene la escena de Dunkerque. El grueso de los ejércitos aliados se convoca en esta playa francesa para un "repliegue estratégico" y Robbie pasea por una zona deshecha con la esperanza de volver embarcado al día siguiente hacia Inglaterra en medio de hombres que intentan escapar de la barbarie en un exceso de alegría desesperada que los barbariza. La muerte detrás y la esperanza delante, pero con un mar sin barcos. Es la imagen de un infierno real con la tensión constante de si Robbie podrá escapar de allí. En una toma hecha en una sola secuencia sin cortes y con una música muy acorde a la escena, la cámara se pasea por aquel infierno y nos señala la profunda negatividad de dónde ha ido a parar Robbie por un malentendido. Todo se vuelve absurdo y conmovedoramente real.



Ficción y Realidad

La reflexión sobre las relaciones y límites entre una y otra frontera entre estos dos fenómenos es quizás el elemento más interesante de la película.

La historia comienza con Briony escibiendo una obra de teatro para ser interpretada durante una reunión familiar. La literatura se ve entonces como una "cosa de niños", una actividad infantil y con un alcance limitado a la entretención. Sin embargo, la ficción se vuelve en un principio nociva. Briony, considerada por su hermana como "fantasiosa" (fancy), después de haber leído una nota que Robbie le había pedido que entregara a Cecilia y que contenía un poema lujurioso queda con una impresión negativa de él. Le comenta a Lola que es un pervertido. Esta opinión se acrecenta al sorprender a Cecilia teniendo sexo con Robbie en la biblioteca de la casa. Esa misma noche Briony cree ver a Robbie violando a su prima Lola cuando toda la familia Tallis buscaba a los dos hermanos pequeños de ésta.

Es notable como la película explica los puntos de vista. La escena es repetida desde el punto de vista de los tres personajes involucrados y en ese cruce de verdades se muestra la posibilidad de que Briony haya malentendido. Pero se desliza también la duda de que todo haya sido malintencionado. Un amor idealizado y no correspondido puede convertirse en un odio desmedido. La ficción se vuelve así un fenómeno negativo. No sólo es una evasión, sino que su intervención en la realidad puede ser destructiva.

La sospecha sobre Briony se extiende por gran parte de la película hasta su confesión. Desde ahí la ficción pasará a ser el instrumento para poder subsanar el daño, para poder recuperar esa realidad perdida, la posibilidad de un amor que la realidad parece no querer reunir.

En una escena final vemos a una Briony casi anciana y ya consagrada como escritora haciendo una confesión pública de sus actos. Lo que comenzó como una crítica tradicional a la ficción, en que se la entiende como "mentira", algo que oculta la verdad y degenera la realidad, se pasa a una concepción mucho más integradora, en donde la ficción es la oportunidad de resarcir los cabos sueltos, los errores, de abrir la realidad a nuevas posibilidades. La película se vuelve entonces una defensa de la literatura y la imaginación.



Ficha técnica

Tïtulo: Expiación, Deseo y Pecado (Atonement)
Director: Joe Wright
Guión: Christopher Hampton (Basado en la novela Atonement de Ian McEwan)
Elenco: Keira Knightley (Cecilia Tallis), James McAvoy (Robbie Turner), Saoirse Ronan (Briony Tallis, joven), Romota Garai (Briony enfermera), Vanessa Redgrave (Briony adulta).
Año: 2007
Duración: 130 min.

martes, 13 de mayo de 2008

Meta? Sin objetivo, sentarse sin objetivo. Fuera y dentro de aquí

LA PARTIDA Ordené que trajeran mi caballo del establo. El sirviente no entendió mis órdenes. Así que fui al establo yo mismo, le puse silla a mi caballo, y lo monté. A la distancia escuché el sonido de una trompeta, y le pregunté al sirviente qué significaba. Él no sabía nada y nada escuchó. En el portal me detuvo y preguntó: “¿A dónde va el patrón?” “No lo sé”, le dije, “simplemente fuera de aquí, simplemente fuera de aquí. Fuera de aquí, nada más, es la única manera en que puedo alcanzar mi meta”. “¿Así que usted conoce su meta?”, preguntó. “Sí”, repliqué, “te lo acabo de decir. Fuera de aquí, esa es mi meta”.
Franz Kafka

A pito de las discusiones de este último tiempo

Caracola
Dentro de esta caracola

ruge un mar contra una playa
en la que quizá alguien haya
hallado otra caracola
que ahora se acerca al oído
para escuchar el sonido
de las paulatinas olas
que se rompen en la playa
en la que quizá alguien haya
hallado otra caracola.

Juan Bonilla

jueves, 24 de abril de 2008

Ya hemos tenido suficiente


El Tribunal Constitucional ha declarado inconstitucional la entrega de la píldora de anticoncepción de emergencia en el sistema de salud público. Que la píldora no se distribuya gratuitamente en el sistema público significa que hay que comprarla. Significa que quienes tengan los recursos pueden acceder a ella en farmacias. Entonces, nos encontramos con que hay mujeres constitucionales y mujeres inconstitucionales, como ironizaba alguien por ahí. Son increíbles el clasismo y la intolerancia de quienes propugnan esta medida, verdaderamente.
Cinco personas -José Luis Cea Egaña, Raúl Bertelsen Repetto, Mario Fernández Baeza, Marcelo Venegas Palacios y Marisol Peña Torres- (¡vergüenza de sus nombres!) han decidido por un pueblo entero, pero no en representación de la mayoría, sino de la minoría. Cinco personas quieren hacernos creer, contradiciendo toda evidencia científica, que la píldora es abortiva. Cinco personas se han burlado de las políticas de salud pública del Gobierno. Cinco personas ponen su moral, sus cinismos, su dios, sus dogmas, por sobre la autonomía de las personas. Y los dejamos. Los dejamos hablarnos de derechos humanos y del derecho a la vida.
¿Los dejamos? No tanto.
El martes tuvimos que salir a las calles para expresar nuestro repudio al fallo del TC. Estuvimos en las calles porque no nos parece justo que cinco personas puedan coartar la autonomía de la mujer para decidir por sí misma cuándo quiere tener un hijo. También para dejarles claro que no caemos en su mentira: la píldora no es abortiva. Y porque es aberrante que interpreten a su antojo y conveniencia la Constitución; porque su fallo no tiene carácter técnico, como debería ser, sino que responde a sus dogmas religiosos y a su moral de antaño. Porque no es justo que se niegue la anticoncepción a las mujeres de más escasos recursos, porque nadie considera los casos de violación, porque no reparan en que esta medida no hará más que aumentar la cifra negra de abortos y las muertes por ello. Porque queremos que se respete el derecho de las persona a decidir sobre su sexualidad. Cinco personas no nos dirán cómo ni cuándo.
Por ahí había también un puñado de unas ¿cuatrocientas? personas, en su mayoría universitarias adherentes a Muévete Chile y probablemente las mismas viejas que lloraban cuando se murió Pinochet, con pancartas que apelaban por el derecho a la vida y acusaban de abortiva a la píldora. No sé yo con qué cara se atreve la Derecha a hablar de derechos humanos, con qué cara, si las generaciones de los que vivieron las torturas, los asesinatos y el exilio siguen aquí; con qué cara, si los jóvenes de ahora estamos viviendo con su Constitución ilegal, y no se nos olvida quién la hizo. No en vano se gritó el martes “¡Ahora, ahora, ahora quieren vida, cuando en la dictadura mataban con la DINA!”.

Nosotros estuvimos en las calles para expresar el repudio ciudadano al fallo del TC. Y ellos también estuvieron allí para que el país pudiese admirar la inteligencia de la Derecha, que quiere el progeso del país sin los vicios del progreso -como el aumento de las libertades individuales-. Reaccionarios.

El problema más grave es que este fallo amenaza la gobernabilidad demorática. ¿Hasta cuándo el Tribunal Constitucional? ¿Hasta cuándo vamos a dejar a la derecha -protegida "democráticamente" por el sistema binominal- cogobernar con la Concertación? ¿Hasta cuándo la Constitución del Dictador? Me pregunto ¿es esta Bachelet la misma que gritaba en su desesperado discurso electoral "¡cuando la Izquierda se moviliza, la Derecha tiembla!"? Que se movilice entonces, ¿qué está esperando la Presidenta? Los gobiernos de la Concertación apenas han intentado reformas al sistema electoral. Y si bien el plebiscito existe, no está disponible, porque la Concertación renunció, en las negociaciones de 1989, cobardemente y a puertas cerradas al plebiscito constitucional de iniciativa presidencial que estaba establecido en la Constitución de 1980. No es suficiente que la mayoría de los ciudadanos lo exijan, necesitamos un procedimiento imposible. No basta juntar firmas, ya se ha venido haciendo hace tiempo y no resulta nada; y si bien ayuda, no basta que los parlamentarios sigan promoviendo proyectos de reforma constitucional; ¿qué queda entonces? La descabellada alternativa de que la Presidenta de un golpe de estado y derogue por sí la Constitución, pero para eso necesita el apoyo del

Ejército y sería volver treinta años atrás; la ciudadanía debería entonces convocarse, como leí que hicieron los colombianos en 1989: en las elecciones que venían exigieron una asamblea constituyente, votando en una séptima papeleta (las otras eran para diputados, alcaldes, etc), estas papeletas no fueron escrutadas, pero tampoco ignoradas, se confirmaron en un referéndum oficial. Y lograron cambiar la Constitución. De todas maneras es la Presidenta la que tiene la obligación de pedir la participación de la ciudadanía si es que le interesa hacer algo realmente beneficioso
para el país. Pero también se necesita la voluntad del pueblo para tener una democracia de verdad.

¿Si no, para qué el derecho a voto? ¿Para que fundamentalistas de la fe escondidos en las facultades de derecho -sí, de la PUC y de la UAndes- decidan por nosotros? ¿Para ignorar a la mayoría?
¿Cuántas sorpresas más nos traerá esta "democracia" pactada hace 19 años con Pinochet? Yo les digo que ya hemos tenido suficiente. Nos veremos las caras, señores, más temprano que tarde.


Enlaces:
Video de la Marcha - Revista Paula

¿Y qué nos pasó mujeres?- Feministas Tramando
Movimiento por la Anticoncepción
Píldora del día después: a otro perro con ese hueso
La Alameda de la mayoría - Delarepublica.cl
La vergüenza del día antes - El Francotirador

sábado, 19 de abril de 2008

La vida se nos va en verla pasar

La vida se nos va en verla pasar
como si un amigo se nos fuese por mejor suerte.
Alegres en el tránsito del “ya no” que dejamos
amontonamos en la sombra el reflejo de todo lo que no fuimos.

Creyendo que habrá mañana
escuchamos sentados la despedida de los días chocando con las piedras,
el desfile de las tardes diciéndonos adiós como el murmullo de un río.
Y nos quedamos
indiferentes sobre nuestras espaldas dobladas.