lunes, 12 de junio de 2017

Invitación a la Presentación sobre Rosamel del Valle







COLOQUIOS CIENTÍFICOS
“Tendiendo puentes para el conocimiento” 

La Embajada de Chile en Alemania y el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD) tienen el agrado de invitarle al VIII Coloquio Científico Tendiendo Puentes para el Conocimiento en torno a la exposición “Mito y Modernidad en la obra de Rosamel del Valle” a cargo del investigador René Olivares Jara, licenciado en Lengua y Literatura Hispánica de la Universidad de Chile, Doctor en Romanística de la Universidad Potsdam y ex-becario del DAAD. Comentará la ponencia el académico Dr. Tobias Kraft (Academia de las Ciencias de Berlín-Brandenburgo).

Rosamel del Valle (Curacaví, 1901 – Santiago de Chile, 1965) es el autor de una copiosa obra que abarca géneros como la poesía, cuentos, novelas y crónicas. En su diversidad, estos textos postulan una visión común de la poesía y la vida, y dan forma a una profunda propuesta literaria. Aun cuando Rosamel del Valle ejerció una influencia en otros poetas latinoamericanos y tuvo contacto personal y literario con autores como Humberto Díaz-Casanueva o Allen Ginsberg, el legado de este autor recién está siendo valorado. La exposición del Dr. René Olivares Jara es una invitación a conocer la obra de Rosamel del Valle a partir de la mirada mítica de sus textos y la influencia muchas veces tensa que la modernidad ejerció en ellos: La dificultad de vivir poéticamente en un mundo que se mueve entre la realidad amenazante y las maravillas posibles de una ciudad como Nueva York.

El encuentro tendrá lugar el día martes 27 de junio, de 19:00 a 21:30 horas, en la Sala Chile de la Embajada, Mohrenstraße 42, 10117 Berlín (U Stadtmitte) y finalizará con un vino de honor.

Desde ya agradecemos su valiosa participación en esta actividad.



Baja la invitación aquí.

lunes, 5 de junio de 2017

Escribo lo que me da la gana

Pamela Uribe Valdés



Steve Biko (1946-1977)




No se puede explicar la lucha contra la segregación racial sin mencionar el nombre de Stephen Bantu Biko (1946-1977), quien fuera un activista político fundador del llamado Movimiento de Conciencia Negra que se creó para luchar y transformar a la comunidad. 

Entre sus escasas publicaciones quisiera destacar I write what I Like traducido al español como Escribo lo que me da la gana. Ésta es una compilación de textos de no ficción escritos entre 1969, cuando Biko era presidente de la Organización de Estudiantes Sudafricanos (SASO), y 1973, fecha en que fue sometido al régimen de “prohibición”, es decir, se le impidió salir de su ciudad natal y, además, se le ordenó no escribir en prensa bajo ninguna circunstancia. En su obra, Biko reflexiona sobre la posibilidad de una liberación tanto mental como física, es decir, expresa que jamás se logrará la tan anhelada libertad si existe el sentimiento de inferioridad ante la comunidad blanca. Para enmendar esa herida en el espíritu y orgullo de la población negra, Biko propone rescatar la autoestima a través de la educación. Sus argumentos se apoyan en hechos elementales y cotidianos como el éxito del soul en la música afroamericana como proyección del sentimiento de la comunidad negra, así como el surgimiento de movimientos artísticos representativos sumado a las recientes independencias de los países africanos.



“El arma más potente en las manos del opresor es la mente del oprimido”, escribió Biko, que posteriormente explica: “si somos libres de corazón, no habrá cadenas hechas por el hombre con fuerza suficiente para sujetarnos”.

El legado de Biko traspasó las fronteras sudafricanas e inspiró la fundación del Instituto Steve Biko en Salvador de Bahía, Brasil, organización que en 1992 comenzó a ofrecer cursos de preparación para el examen de ingreso a la universidad a estudiantes negros de escasos recursos. Así también es homenajeado en la película Cry Freedom y en la canción Biko, compuesta por el músico británico Peter Gabriel.



Las autoridades sostuvieron que Biko murió a los 30 años sin intervención policial. Sin embargo, no fue hasta 1997 que se declaró que después de un interrogatorio de más de 22 horas que incluyó torturas, fue llevado en estado de coma hasta una comisaría y luego trasladado esposado un paradójico 11 de septiembre desde una prisión a otra, en un viaje de más de 12 horas que culminó con su muerte al día siguiente producto de una hemorragia craneal.



Puedes leer el libro I Write What I Like de Steve Biko aquí.


Créditos:

Fotografía de Steve Biko: Wikipedia

lunes, 29 de mayo de 2017

Presentación de Premio Nacional de Literatura en Chile: de la Construcción de una Importancia, de Pablo Faúndez


René Olivares Jara


Prof. Dieter Ingenschay (izq.) y Pablo Faúndez (der.)


Hace unos días asistí en la Embajada de Chile en Berlín a la presentación que el investigador nacional Pablo Faúndez hizo de tesis doctoral Premio Nacional de Literatura en Chile: de la Construcción de una Importancia. Ésta permanece inédita, por lo que esta presentación  fue una buena oportunidad para conocerla de cerca y aclarar algunos puntos personalmente con el autor.

La novedad de la propuesta del ahora Doctor Faúndez es que rebasa los márgenes de lo que se podría esperar de un estudio sobre literatura, ya que integra en su análisis a las instituciones culturales asociadas al Premio Nacional. Desde una perspectiva más tradicional, podría ser criticable que en una investigación literaria, este aspecto parezca relegado, pero lo cierto es que con ello Faúndez trasciende el muy subjetivo tema del “mérito” o la “calidad” de un autor, para centrarse en los contextos y en los criterios que sustentan aquella distinción, ampliando con ello las discusiones sobre sus obras, tanto en su contexto original como desde el actual.

La perspectiva que asume Faúndez le lleva a postular la existencia de una relación específica entre el campo literario chileno y el Estado, lo que él llama el vínculo institucional, el que se ha ido perdiendo con el tiempo, entrando en el panorama otros elementos de legitimación, como lo es en los últimos años el circuito editorial internacional, principalmente el español. Éste es capaz de legitimar la obra de un autor en el exterior antes que en el país de origen.

El Profesor Dieter Ingenschay acompañó a Faúndez en su exposición y la complementó con algunos casos en los que el Premio no recayó en autores ya consagrados como José Donoso (1924-1996) o Pedro Lemebel (1952-2015). El primero, ya reconocido internacionalmente, perdió en 1986 frente a Enrique Campos Menéndez, embajador de Chile en España, aunque fue el primero en ganar en el retorno a la democracia, en 1990. El segundo, perdió frente a Antonio Skármeta en 2014 y murió poco después. El Profesor Ingenschay comparó también el Premio Nacional con otros premios parecidos en el ámbito internacional, los que en su mayoría, aun premiando la calidad de una producción “de peso” tienen criterios muy alejados a los de su símil chileno. Precisamente, esas características permiten explicar en parte una serie de “distorsiones” que existen en sus distintas entregas.

August D'Halmar, primer galardonado con el Premio Nacional de Literatura (1942)

Como señaló Faúndez, el Premio Nacional de Literatura surge como una forma de reconocimiento del Estado a los escritores que han dedicado su vida a la escritura. Es por ello que, en general, los galardonados suelen ser personas ya de edad y reciben una asignación mensual hasta su muerte. Una especie de pensión estatal gracias a los méritos. Si bien este criterio tenía sentido en el caso del primer premiado, Augusto D’Halmar (1880-1950) –primer escritor “profesional” de Chile, – quien por su misma actividad ya no podía sustentarse en su vejez, situaciones como la instrumentalización del Premio durante la Dictadura Militar y la legitimación de autores primero fuera de Chile y sin necesidad el reconocimiento nacional, dejan en entredicho el valor de esta distinción.

Enrique Campos Menéndez, ganador del Premio Nacional de Literatura en 1986. José Donoso perdió ante él cuando ya era un autor consagrado en el exterior, aunque ganó el año 1990, con el retorno a la democracia.

Así planteadas las cosas, surgieron muchas preguntas del público, personas de todos lados de Latinoamérica y de Berlín que, sin ser necesariamente expertos ni tener una relación directa con Chile, estaban interesados en el tema y plantearon una serie de preguntas que abrieron el tema. ¿Qué hace especial el Premio Nacional de Literatura respecto a otros premios similares? ¿Quizás el que valore la producción de un autor como un todo y no el que haya resaltado una única obra? Pero, ¿qué sucede con esos personajes como Francisco Encina que, siendo historiador recibe un premio literario (1955)? ¿Y qué ocurre con los escritores que serviles a la dictadura de Pinochet la recibieron por sobre otros autores mejor evaluados a nivel internacional? ¿Por qué Donoso y Bolaño nunca lo recibieron? Pablo Faúndez ha dado una respuesta muy informada y contextualizada a todas estas dudas, moviéndose entre producciones muy disímiles sin perder coherencia en su exposición. Sin duda, cuando la investigación esté publicada, será un libro necesario para entender la literatura chilena del último siglo y la relación entre el campo cultural y las instituciones que pretenden respaldarla.



Roberto Bolaño (arriba) y Pedro Lemebel (abajo), dos escritores con una reconocida obra que murieron sin recibir el Premio Nacional de Literatura.



Fotografía del evento: (c) René Olivares Jara.
Imágenes de los autores: www.memoriachilena.cl