lunes, 27 de mayo de 2019

Woyzek (fragmento)


Georg Büchner







Tercer chico: Abuela, ¡cuenta!

Abuela: ¡Vengan, pequeños! Había una vez un pobre chico y no tenía padre ni madre. Todo estaba muerto y no había nadie más en el mundo. Todo muerto y se fue y buscó día y noche. Y porque no había nadie más sobre la tierra, quiso ir al cielo y la luna lo miraba tan amablemente. Y cuando finalmente llegó a la luna, era un pedazo de madera podrida. Y entonces fue al sol y cuando llegó al sol era un girasol marchito. Y cuando llegó a las estrellas, eran pequeños mosquitos dorados que estaban prendidos, como si el pájaro verdugo1 las hubiera clavado en el espino2. Y cuando quiso volver a la tierra, la tierra era un puerto derrumbado. Y él estaba totalmente solo. Y entonces se sentó y lloró, y ahí está sentado todavía y está totalmente solo.



Traducido por René Olivares Jara



Notas del Traductor:

1 Neuntöter (Lanius collurio) debería traducirse por “alcaudón dorsirrojo”, pero en español esto suena a un tecnicismo que desentona con el texto. El nombre en alemán alude a la creencia popular de que empala a sus víctimas en grupos de a nueve antes de comerlas (neun es “nueve” y töter “matador”). Precisamente, un0 de sus nombres en español que alude en parte a lo mismo es “verdugo”, que aquí he completado con “pájaro”, para evitar cualquier ambigüedad.
2 En realidad, más que “espino”, el texto se refiere al “endrino” (Schlehe). Sin embargo, como se trata de un árbol menos conocido, quería enfatizar la idea de las púas que ambos tienen en su follaje. Es así como he preferido esta versión que, aunque menos “correcta” es más clara.




Pese a los escasos años que vivió, Georg Büchner (1813-1837) es uno de los dramaturgos más reconocidos de Alemania. Sus obras si bien no fueron apreciadas del todo por sus contemporáneos, sí fueron influyentes en lo que después sería el expresionismo y el teatro contemporáneo. También estuvo muy comprometido políticamente en las causas sociales de su tiempo. Abogó por la unificación de los estados alemanes (por entonces un conjunto de países de distinto rango herederos del ya fenecido Imperio Romano Germánico) y por la reivindicación de las clases bajas de la sociedad. Fundó la Sociedad por los derechos del Hombre, sociedad secreta dedicada a la causa revolucionaria y fue parte del folleto Der hessische Landbote (El Mensajero Rural de Hesse), en el que podía leerse “Friede den Hütten! Krieg den Palästen!” (¡Paz a las cabañas! ¡Guerra a los palacios!). Por esto último fue perseguido por el Gran Duque de Hesse y tuvo que terminar sus estudios de medicina en el su exilio en Estrasburgo. Lamentablemente, el tifus cortó su carrera como autor y agitador político, en Zurich a la edad de 23 años.



Este fragmento pertenece a Woyzek, obra inconclusa, pero muy influyente en el expresionismo alemán. En ella aparece por primera vez en la literatura del país un personaje de las clase proletaria como protagonista.