lunes, 24 de agosto de 2020

"Extramuros" (Primera entrega) de Hugo Villar





Hotel Paris

Creo que todos hemos perdido.

Aún recuerdo a la chica que ligaba con todos,

–Esta ciudad no te sienta bien– dijo ella,

mientras subía las escaleras del Hotel Paris.

“La gente está loca”, repite Bob Dylan.

Creo que la vida es hostil

y las noches largas,

como una carretera ciega, como un Cristo falso.

Aún sigo sentado esperando el tren que lleva a la ninguna parte,

esta gente está cada vez más loca,

Olivia se masturba en la cocina, mientras tú eres tu propio enemigo,

ya no pasan las horas. Siempre quise asesinar a alguien

en un infierno infinito, con el olor de la tierra y la sangre.

Creo que todos hemos perdido alguna vez,

corriendo en cámara lenta, desesperados pero solos

aferrados a la nada.

Los muertos te susurran mentiras al oído.

Creo que necesitamos lo mismo que los otros,

un boxeador pasa con una cruz al hombro,

alguien enciende un cigarrillo.

Creo que todos hemos perdido algo

y seguiremos perdiendo, por mil años.

–Ese rostro no te sienta bien–, dijo ella,

mientras lavaba sus genitales

en el baño del Hotel Paris,

“la gente está loca”, piensa el boxeador,

mientras come pan y porotos,

mientras la resaca sea cada vez más triste

y la pena de Dios, más negra.

 


Blues

Y nostalgia fue el niño dormido,

la bicicleta oxidada en el fondo del patio,

las manos arrugadas y resecas

del campesino que se emborracha en las cantinas.

Nostalgia fue la mujer del retrato,

el hijo muerto escuchando tras la puerta.

Nostalgia fue el instante de dolor por lo que nunca fuimos

el amor que nunca tuvimos,

la caricia del viento en una tarde de otoño,

y está bien, está bien.

Ya no habrá arrepentimientos ni culpas,

sólo habrá ese instante donde el presente deja de serlo,

para contener un poco de pasado,

un poco de amor y solo un poco de pena,

es esa sensación de huida,

de querer tocar el sol con las manos.

Nostalgia es el otro, el que nunca fuiste

pero dejaste de ser.

Nostalgia es el llanto contenido en las aceras.

 


 

El Boxeador

se despierta 1, 2, 3

la mañana huele a vino tinto,

al toque de gong los gallos cantan,

con olor a humo y acidez.

JhonnyBoy

ataca en su caballo negro

bangbang

dispara sus puños de plata

bangbang

rebota el gong

en la garganta del gallo

“¡Jesús era un marica!”

decía el boxeador

1, 2, 3

knockout

un derechazo en la quijada

el bebop salta

se estremece

el ring está lleno de sangre

el humo se estremece

los cánticos de las mujeres

haciendo estremecer

el tic tac de las horas

“¡Klaus Kinski era un hombre bueno!”,

decía el boxeador

y se estremecía

con el gong

y el ring

y el tic tac

Klaus Kinski era un hombre bueno

y Cristo era un marica,

gritaba el boxeador

al toque de gong.

 


5 millas para Tijuana

Rodando en una selva negra

sin pensar en Dios

sintiendo un mal olor

subir como heroína

ésta no es mi película

dijo ella

mientras quemaba sus manos

acaso no estamos presos del instinto

sólo quedaban sus zapatos negros

llenos de cal y de muertos

sigo rodando en la selva negra

con una mujer

que no recuerda su nombre

es hora de subir como la heroína

dijo ella

mientras cambiaba la película

éste es otro día triste

ella está sola

no tiene dónde arder

sólo rodar en una selva negra

con sus zapatos llenos de cal y de muertos

este infierno no te sienta bien,

ni esos zapatos negros

pensó ella

ésta ya no es mi película

es sólo mi presencia

desnuda y triste

rodando sobre un desierto negro

lleno de cal y de muertos

ésta es otra película

ya no queda tiempo

para llegar a Tijuana

vamos a subir

como la heroína

bajo un cielo negro

y un desierto

de coyotes y de muertos.

 

 

Oración a mi prójimo

A mi prójimo,

el lamento nuestro de cada día

las tardes lluviosas junto al brasero

los sueños rotos y el amor

las madrugadas sin sombras

el temor y el frío.

A mi prójimo

el dolor del hombre

y la pena de Dios.

 

 

Hugo Villar Urrutia (Talca, 1981) es un poeta y creador audiovisual. Estudió Pedagogía en Religión y Filosofía en Talca y, posteriormente, cursó un Magister en Literatura y Artes Visuales en la Universidad de la misma ciudad.

En cine ha trabajado en la dirección de Talca On The Road (videoarte) y los documentales Sota y Sonrisas de Paz. Del mismo modo produjo, actuó y escribió el guión de la primera película de acción talquina, Los Culpables, estrenada en 2017.

En literatura ha publicado los libros de poesía y cuentos Extramuros (2015) y El Impostor (2016) y ha participado en la antología de poesía social Verbo Latente (2018).

Actualmente es columnista del suplemento “Temas” de diario El Centro y se desempeña como profesor en la escuela de Arquitectura de la Universidad de Talca.

 

 

lunes, 10 de agosto de 2020

La noche y su poder (Selección)

 Yanina Piñones Araya

 

 

“Acaricia el horizonte de la noche,

Busca el corazón de azabache

Que el alba cubre con su carne


Pondrá en tus ojos pensamientos

Inocentes, llamas, alas y verdores

Que el sol no inventó

 

No te falta la noche, sino su poder”

 

Paul Eluard

 

 

 

 

 

I

 

Las manos ensangrentadas fueron lo único que quedó al final de todo. El cuchillo yacía en el suelo. Contemplaba como manaba la sangre absorto por su calor y aroma, y, como siempre, el ineludible  silencio de las horas vacías y la soledad infinita de su alma. Luego de los gritos y la angustia no quedaba nada.

Nada, nada. Lo único que podía sentir era frustración y dolor. Se había distanciado hace mucho ya de todo aquello que lo unía a la humanidad y, pese a ello, seguía siendo tan humano.

Las sombras, los caminos, la noche. Todas las cosas estaban en su sitio, sin embargo parecían moverse por el efecto del viento en las velas, en las hojas.

Todo igual que cada noche, igual, siempre igual, hasta que desde lejos aparece el murmullo de la sangre, de esa sangre que lo llama, que lo invita al festín. Pero hoy no. No será tentado. Mantendrá su decisión.

Todo acabará esta noche.

Se arroja irrefrenable hacia su destrucción, la sangre grita, exige su redención, es su propia sangre la que le reclama el precio de su muerte para que todo termine de una vez…

Debe terminar, no se puede seguir así.

Con el cuchillo en la mano el asesino busca el lugar exacto para dejar de vivir, sin embargo no prevé que, en las sombras, otro como él lo acecha, lo estudia y en un instante, se abalanza sobre él…

La destrucción que anhelaba llegó sin tener que ser él su propio ejecutor. Mientras moría la vida que había llevado cobró sentido. Podía cambiar, podía arreglar las cosas… podía…podría… 

Era ya entrada la noche. Era muy tarde para él. Con la última gota de su sangre que el vampiro bebió, llegó su condena, seguiría asesinando por la eternidad para mantener la vida que trató de de destruir la noche de su muerte.

 

 

 

 

 

 IV

 

Momentos robados iban construyendo su existencia, su historia, dándole sentido para llegar a ser quien era.

Cada minuto que obtenía le permitía seguir un poco más adelante, atravesando el tiempo sin que nada pudiese impedírselo.

Tomando todo aquello que le sirviera. Dejando atrás los despojos de un cuerpo sin alma.

Sin nada que se opusiera.

Sin nada que lo detuviera.

Sin nada que le impidiera ser lo que era.

Sin nada.

Sin nada.

Totalmente vacío por dentro y disfrutando de los bienes que los hombre más deseaban, longevo, bello, pero vacío, intrascendente a pesar de permanecer incólume en el tiempo, sin obtener nada de todo lo que veía, sin conseguir nada con todo lo que hacía. Solo, como cada noche y para siempre.

El vampiro mira su ataúd y comprende que la fosa que lo consume es su propia inexistencia.

 

 


VI

 

Un paso, un solo paso más. No puede evitarlo. Se siente atraído como por un imán hacia su inevitable destino. Lo ha buscado, lo ha deseado, pero ahora que está tan cerca de lograrlo duda, la indecisión lo anula y se encuentra allí, detenido, a un solo paso del final.

La destrucción es todo lo que necesita. Aniquilar para siempre lo que es. Dejar atrás tanto dolor, tanto sufrimiento, tanta soledad; para en un momento reunir todo el gozo, todo el placer que nunca pensó poseer. Ha elegido libremente su final y eso lo hace libre de todo y de todos, le permite disfrutarlo, saborear los últimos momentos. Luego… la nada, la muerte, el fin.

Agitándose en la noche la sombra del pasado lo oprime y lo impulsa, lo lleva a dar un paso. El paso. Ese gran paso. Se dirige hacia la muerte con los brazos abiertos, se deja caer hacia el abismo, hacia la nada pero nunca llega el final. Ha sido arrebatado a la muerte y a su libertad para saciar la sed y el deseo del inmortal.

Gota tras gota se va acabando su vida, se alejan sus miserias, se enciende su deseo, el placer infinito, pero se extingue, se apaga, se agota y no logra comprender cómo su insignificancia se transforma.

Un último suspiro, el vampiro deja el cuerpo marchito y sin vida de su víctima. Trescientos años y aún le molesta conocer sus pensamientos con cada bocado.

 

 

 

 

 Yanina Piñones Araya es una autora chilena cuya producción principal ha girado alrededor del género de fantasía. Gran lectora, ha combinado su actividad como escritora con la pedagogía. Tiene una novela inédita llamada En las sombras, que esperamos aparezca pronto.

Los textos que aquí presentamos son una selección de la colección de cuentos La noche y su poder. Más sobre la autora, pero ya como crítica, es posible de encontrar en este mismo blog: "Canción de Hielo y Fuego (Juego de Tronos)"

 

 

Créditos de las imágenes:

Pinturas de Caspar David Friedrich (cc) Wikipedia.

Las otras fotografías han sido editadas digitalmente por Pamela Uribe Valdés.