viernes, 15 de octubre de 2010

Vargas Llosa, el Nobel 2010


Todo premio es cuestionado. Sobre toso si es el Nobel. Durante mucho tiempo se utilizó como herramienta política, más que como premio literario. Conocido es el caso de Neruda, que vio postergada su premiación varias veces, por la oposición estadounidense. Del mismo modo, surgen de pronto nombres con poca repercusión mundial y que sólo se pueden justificar por ser un "mensaje político". Pienso en Gao Xijian, que su Nobel de 2000 sólo puede entenderse como un mensaje no tan velado al gobierno chino. Además, como lo mencionó el mismo Günter Grass, es difícil que hubiese ganado el Nobel, de saberse que fue parte de las Waffen-SS (Schutzschtaffel o "cuerpos de protección).

Recuerdo a un profesor universitario que me dijo un día que Vargas Llosa, mientras más derechista, escribía peor. Pero esa frase es representativa de un sector intelectual de la izquierda que se sintió un poco traicionado por el viraje que Vargas Llosa hizo hacia la derecha.

Pese a no estar de acuerdo a las ideas cada vez más liberales, de Vargas Llosa, en él se reúne el pensador con el artesano de la palabra. En sus páginas se encuentran problemáticas cercanas a nuestra historia. La idea de "poder ser" el paraíso en la tierra y cuán lejos estamos de serlo.

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