viernes, 9 de enero de 2009

Las Huachas


Una muchacha ha dejado su pueblo, San Rosendo, después de una tragedia en la que ha muerto su familia y su amado, par ir a Valparaíso en busca de su madrina, a la que no ha visto nunca, pero de la que su madre le había hablado mucho cuando niña. Sin embargo, a diferencia de la "Carmela" de la Pérgola de las Flores, no será esta una historia edificante, pues al conocer a la mujer se desatará un conflicto que replanteará los fundamentos de su existencia.

Precisamente de ahí el nombre Las Huachas, una reflexión sobre lo que se es, en donde la ficción y la realidad son cuestionadas y donde el mito es una explicación posible, y tal vez la mejor, de lo que somos.

Con unas pocas sillas, un curso de agua y cuatro personajes, la historia se centra en el diálogo y las actuaciones que en especial en el caso de las dos "huachas" es muy destacable. Tamara Acosta en el rol de Bella Ninet pasa de momentos de comedia a otros de mayor tensión con una facilidad que pocos tienen. Por su parte, su madrina, Gabriela (Alexandra von Hummel), iene un papel muy amargo que podría dar pie a un estereotipo o a la sobreactuación, lo que jamás sucede. Todo ello es muy loable, pues la puesta en escena implica cierta dificultad.

Existe un rescate del mundo popular, tanto en sus palabras como en la imaginería. En este sentido, existe un juego entre lo popular y lo culto. Por un lado, la coprolalia, una visión mítica de la vida, la sexualidad; por otro, referencias a diversos textos de la tradición occidental, así como una puesta en escena altamente simbólico, representando un conflicto que parece atemporal, pero por lo mismo válido para toda época.

Tal vez su apuesta por elementos más de vanguardia sea su mayor aporte, pero también su talón de Aquiles en escenarios tan masivos como los de Santiago a Mil. La aparición de un caballo que está conformado por dos personalidades, contribuye a ello. Se trata de un caballo con una cabeza más bien popular y un trasero patronal, que instalan una reflexión sobre lo mítico de gran valor para el conflicto, pero que no es capaz de insertarse adecuadamente en la trama de la obra.

Pese a todo, la obra se sostiene por sí misma y, pese a la incomprensión natural de obras de estética vanguardista en eventos masivos como Santiago a Mil, se agradece que existan propuestas como ésta.



Las huachas
Dirección: Alexis Moreno.
Elenco: Tamara Acosta, Alexandra von Hummel, José Palma y Rodrigo Soto.
Duración: 1 hora 38 minutos.
Compañía Teatro la María.

Teatro Universidad Católica Sala 2
Jorge Washington 26. Ñuñoa.
F: 205 5652

Del 3 al 18 de enero. Excepto los lunes.




Nota:
La foto de la escena fue sacada del sitio electrónico de "Santiago a Mil TV".

Santiago a Mil

Dejemos de lado el hecho de que el nombre es muy centralista ("Santiago no es Chile", en eso estamos de acuerdo) y que induce a error, pues los espectáculos pagados no valen mil pesos. Más allá de eso, se trata de un espectáculo coordinado que ofrece cada verano una variada oferta teatral que atrae a mucha gente que por lo general no asiste durante el año a las salas.

Es muy difícil abarcar todo, pero ya he asistido a algunas obras y verán por acá algunas impresiones al respecto. Obviamente pueden no concordar conmigo, pero discutirlo es lo importante.

¡Salud en este nuevo año!

domingo, 9 de noviembre de 2008

Feria Internacional del Libro de Santiago

Desde hace unos 10 años que asisto regularmente a la Feria Internacional del Libro de Santiago. Lo he hecho con la esperanza de la costubre de creer que encontraré alguna joyita que se me ha escapado de mis andanzas por librerías durante el año. Algunas veces tuve suerte. Pero debo admitir que cada vez la Feria es igual cada año.


Afortunadamente, el país invitado de este año es uno que ofrece mucha entretención desde la forma de expresarse corporalmente hasta lo que escribe: Colombia.



En medio de los libros, agrupaciones musicales ofrecen toda su alegría, contagiando al público presente. Además, una editorial le hace un homenaje en esta ocasión a Gabriel García Márquez.

Entiendo que debe haber una identidad, pero la Feria del Libro no ofrece muchas cosas novedosas. Lo mejor son algunas charlas y uno que otro lanzamiento, en salas más o menos cómodas, pero alejadas del grueso del público, el que está paseando por puestos editoriales que venden libros en general sobre los $5000. Y ese es tal vez el mayor defecto de la Feria.

Pareciera que han puesto las librerías dispersas por Santiago en un solo lugar, y en vez de tener que tomar una micro o el metro entre el centro y Providencia, ahora puedes ir a todas a pie, en la misma cuadra. Convengo en que eso es muy cómodo cuando se ha invitado a editoriales y librerías de provincia, pero valdría más la pena, si a esa comodidad le sumáramos la oportunidad. Un libro al mismo precio lo compro fuera o dento de la Feria. Las personas no acostumbradas a consumir textos literarios puede ver en la Feria la oportunidad de encontrar algo, pero quien sabe de catálogos porque se ha ensuciado las manos en los anaqueles de las librerías, sabrá que tal oportunidad es una ficción dada por la publicidad y la convergencia de muchos locales vendiendo textos.


Ofertas hay, pero son pocas. Los libros son caros. Pero no hallo la oferta cuando lo barato son $5000 o más por un libro. El Fondo de Cultura Económica vende libros especializados. Pero no veo la oferta en textos de $25.000, ni que los breviarios tengan el mismo precio que en su tienda. LOM sacó su oferta de 3 libros por $10.000 como en otros años y prefirió el descuento individual de 10%, el que se hizo común en varios locales. Pero ante textos caros, $1000 de descuento no es mucho dinero. Se destaca librerías como Fontana que ofrecía textos especializados a $1000.

No le echemos la culpa totalmente a las editoriales. Esto es la evidencia de una política equivocada en torno al libro. Impuestos altos a un bien que se entiende no es igual a un auto ni maquillaje. Algunos han culpado más al aislamiento geográfico y el pequeño mercado que representamos los pocos lectores de un país pequeño, pero si es así, el Estado debiera fomentar una política editorial que dispusiera de textos más baratos. Si no hay demanda, generarla. Para eso los publicistas nos hacen creer que necesitamos cosas que no necesitamos. ¿Por qué no generar una necesidad de leer, cuando sí lo necesitamos?


P.S.: No vi a Lafourcade. ¿Por qué no habrá ido una vez más a la Feria como lo hacía cada año? ¿Desencanto tal vez?

viernes, 24 de octubre de 2008

Amor constante más allá de la muerte

Casi sin querer, hemos publicado una serie de poemas con temáticas parecidas, aunque diferentes en sus perspectivas. "Amantes Eternos" de Eduardo Molina y "Hueso" de Óscar Hahn se basan en la imagen de los huesos para mostrar la persistencia de la vida de manera ambigua, pues aquella permanencia se configura a partir de la muerte.

Volviendo a la idea del amor como trascendencia en la muerte, presentamos el siguiente poema del poeta español Francisco de Quevedo (1580-1645).



Amor constante más allá de la muerte



Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra, que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora, a su afán ansioso lisonjera;

mas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en donde ardía;
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa;

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas, que humor en tanto fuego han dado,
médulas, que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido.
Polvo serán, mas polvo enamorado.




Como se aprecia, la muerte, a diferencia de los poemas anteriores, se presenta aquí como la enemiga del amor y no su origen. El amor es el puente que nos permite sobrellevar la decandencia de nuestro propio cuerpo, siendo la puerta a la trascendencia. La muerte llegará ("serán ceniza"), pero todo "tendrá sentido". Ante lo absurdo de nuestra existencia, el amor se convierte en el fin que le da sentido.


domingo, 5 de octubre de 2008

Hueso

Curiosa es la persistencia del hueso
su obstinación en luchar contra el polvo
su resistencia en convertirse en ceniza

La carne es pusilánime
Recurre al bisturí a ungüentos y a otras máscaras
que tan sólo maquillan el rostro de la muerte

Tarde o temprano será polvo la carne
castillo de cenizas barridas por el viento

Un día la picota que excana la tierra
choca con algo duro: no es roca ni diamante

es una tibia un fémur unas cuantas costillas
una mandíbula que alguna vez habló
y ahora vuelve a hablar

Todos los huesos hablan penan acusan
alzan torres contra el olvido
trincheras de blancura que brillan en la noche

El hueso es un héroe de la resistencia





Este poema pertenece al poeta chileno Óscar Hahn. Hace poco lo nombré en un comentario al poema del "Chico" Molina. La relación entre la muerte y nuestro mundo parece más profunda de lo que parece. Aquí, los muertos nos hablan con sus vestigios: los huesos, lo más profundo de nuestro cuerpo, lo que más dura después de fallecer.

Me sorprende el hecho de que tras la sencillez de su lenguaje exista una reflexión profunda. Una de las cosas que llama la atención es esta unidad de la vida y muerte por medio del vestigio. El hueso se vuelve un símbolo de la memoria. Mientras se recuerde, aquello existe todavía, pese a la muerte.

Respecto a lo anterior, sería erróneo pensar en una contraposición entre materia y espíritu, tan común en nuestra cultura. Existe más bien una unidad profunda entre ambas zonas por medio del hueso. Su precariedad reclama la vida a la que pertenecía y a la vez señala su calidad de muerto. En este sentido, la última frase cobra un significado especial.
¿Será una alusión a los problemas de los derechos humanos durante la dictadura militar? ¿o es más bien una reflexión más amplia sobre la existencia? Lo más probable es que ambas. Aunque escondidos por la tierra, ese hueso anónimo reclama una existencia olvidada, oculta, pero que nos reclama que la recordemos, que no se pierda en el olvido, pues el olvido es la verdadera muerte.