jueves, 25 de octubre de 2007

De cronopios...

''Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.'' Rayuela. Cortázar.

-Buenas tardes...
-Tardes...no...malas...
-Cronopio cronopio? -Cronopio...cronopio
-Tristeza?
-Lágrima, epífora...sí, uno solo, hambre, invierno, Passavant rodete...y sí, tristeza.


Silencio.

Silencio.



Silencio......................
Apnea...(10 segundos)


Apnea...(9 segundos)


Apnea...(8 segundos)


-Respira...cronopio sola, respira, sola cronopio
-(Disnea...Ah) respiro cronopio, respiraré...
-Triste cronopio, triste
-Triste, contigo triste
-Sí...lindo ser triste contigo.

viernes, 31 de agosto de 2007

Cadáver Exquisito (o un juego fallido que iba rebien)


Muchach@s y colaborador@s de El descanso en la escalera:
Comparto con uds, lectores (se incluye a los visitantes), el resultado de un experimento fallido de nuestra minicomunidad: un cadáver exquisito vía email. Considero que funcionó a medias, pues los usuarios se tardaban mucho en responder y no siempre lo hacían de manera automática, como era la idea, pero de todas maneras salió algo rechoro. Tenemos ciertas visiones e imaginarios comunes, lo que justifica plenamente el que sigamos aquí poniendo nuestros textos. Ojalá sí discutiéramos o aportáramos en los comentarios, para que no sea una botella al mar más en esta red Abrazos a todos y los dejo con el resultado:

El caminante hostigador
sucio y sutil a la vez
quien iba campante por la vida
candonguea
y levemente zigzaguea por el valle
ayer admirablemente mucho

para estos ojos que estaban secos
agujeros donde el ruido descansa sobre la luna
despierta
a pesar de que el despertador no sonó
y sin embargo despertó con grandes ansias

miércoles, 29 de agosto de 2007

descanso?


Agradecido por la invitación, mis saludos van para quienes participan en este blog, que me imagino, desde la perspectiva del tiempo, lucirá como algo parecido a una bitácora.

Creo también que esto es parte de las iniciativas que nacen justamente en el "descanso de la escalera", donde retomamos el aliento y con el sudor salado en la mirada, alzamos la vista hacia el lejano tragaluz mientras nos balanceamos, desorientados, a un metro del vacío.

Es tiempo del disloque, y a partir de esto, de unirnos para armar una escalera que nos guste.

Redescubriendo desde la destrucción,
Julioma.-

martes, 28 de agosto de 2007

La celda de ideas


Aunque no entiendo todavía para qué un blog, el sentido de hacer eso, me dejo llevar por el impulso de compartir con mis amigos las cosas en las que estoy circulando últimamente. Lo más relevante para mi (si es que les interesa saber) es la práctica de meditación zen, kung fu, tai chi y chi kung. Varias cosas, cierto, pero apuntan a lo mismo: el intento de auto conocerme fundamentado en la ideología (si cabe decirse así) de estas escuelas. Cito de un libro que estudio actualmente: " El zen no niega que las ideas y raciocinios sean útiles y excelentes para otros fines, pero afirma que nunca nos pueden conducir a la realidad. La mejor de las ideas, dicen los maestros, es como un dedo que está señalando a la luna: por mucho que miremos el dedo, nunca descubriremos la luna. Hemos de dejar de mirar el dedo y dar un salto en el vacío para poder descubrir qué hay más allá del dedo. Las ideas son símbolos, dedos que señalan, indicadores, pero nunca son la realidad. Esa realidad es la naturaleza de Buda: nuestro propio ser. Las ideas pueden señalar, apuntar hacia ella, pero si no salimos de las ideas, nunca llegaremos a la realidad."

Podría decir varias cosas acerca de lo que he puesto. Pero sólo me interesa decir lo siguiente: no hay cosa más difícil para mi que aquietar las ideas, serenar la mente. Cuando he creído lograrlo sólo ha sido por milésimas de segundos. Pronto vuelven las imágenes, las asociaciones libres que encarcelan mi experiencia.

La razón de practicar tantas cosas? ahora puedo entenderla mejor, al menos por hoy: Trato de salirme del automatismo síquico y todos los automatismos derivados de ello.

La cárcel hecha de ideas

viernes, 24 de agosto de 2007

El arquetipo de la cosa


En esa sociedad al llegar a la mayoría de edad todo joven debía cumplir con un rito sagrado: elegir su nombre y determinar cuál apellido habría de llevar, pues es un derecho llamarse por lo que es y no por el deseo. Entonces amaban la libertad y los símbolos.

Había quienes pensaban en sus recuerdos, en sus huellas, en su amor. Otros, como Juan, en quien pegaba más fuerte, o quién lloraría menos.